En el campo de entrenamiento amanecía recibiendo a un Iván adormilado porque no pudo dormir bien, pensando en la chiquilla hermosa que se había adueñado de su corazón y con la esperanza de que aquella misiva llena de palabras de amor removieran en algo su cerrado amor para con el otro hombre a lo que susurro —Alexander ojalá ella llegue a odiarte, ojalá no la recuerdes nunca, la quiero para mí, la amo y voy a ganarme su corazón para que tú te quedes en el pasado Se levanto para vestirse e ir a desayunar anhelaba ese momento pues allí estaría ella junto a Él, para sentir su aroma de mujer que le encantaba que llenaba sus fosas nasales con agrado y su cercanía Rubí estaba en las mismas, pues esa carta le había impactado, esas dulces palabras, le demostraba que el comandante estaba perdida

