Aun no te olvido (1era. Parte)

2008 Words

Dos días después New York Ian Dicen que el destino no concede segundas oportunidades, pero cuando lo hace, es un susurro en medio del estruendo, una grieta en el muro del tiempo. Y entonces, ¿qué hacemos? ¿Nos lanzamos al vacío sin paracaídas o dejamos que la duda nos amarre los pies al suelo? Porque si titubeas, si permites que el miedo te apriete la garganta, te condenas a vivir con el eco de las preguntas sin respuesta. ¿Y si lo hubiera intentado? ¿Y si hubiera sido valiente? Esas palabras se clavan como espinas en la conciencia, creciendo como enredaderas hasta sofocarte. Algunos aceptan su jaula de oro, convencidos de que la resignación es sinónimo de madurez. Pero otros, los insensatos, los que aún tienen fuego en la sangre, desafían al destino con las manos desnudas. No huyen,

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