Acto 17

1811 Words
Tayler. Quiero destruir al mundo entero, no quiero que nadie se acerque a ella y la lastime, mi amor es tan fuerte y grande que mataría a quien se interponga entre nosotros , dejar que Daniela se fuera a esas vacaciones por estos dos meses han sido un total y maldito infierno, ya sé que es vivir allá, y lo peor es llenarte de ansiedad cada segundo de los jodidos sesenta días que deberán pasar para que ella vuelva y poder verla sana y salva, pero sobre todo en poder tenerla para mí. Haré lo que sea por protegerla y por cuidar nuestro amor, mi amor por ella. Estos días pasados han sido lentos y no me imaginaba cuanto desearía tenerla cerca, quiero que ya sea mayor de edad para estar juntos, quiero casarme con ella y que sea mi mujer, mi esposa, mi amiga y la madre de mis hijos, necesito llevarla lejos de ese hombre porque con su obsesión no se detendrá en ningún punto, mi hermano Geremy me lo dijo, que la personas obsesionadas son de cuidar, sus años de experiencia en psicología lo ha visto «Él hará lo imposible por tenerla y no dejará que ningún otro sea feliz a su lado» esas palabras cada día me acompañan y siempre que hablo con Dana, le pregunto cómo va el tema con “El tío” y aunque se ha mantenido al margen no me gusta nada que ella este tan indefensa delante de él.  No podemos decir nada sin pruebas el muy astuto no deja evidencias de sus amenazas o insinuaciones y aunque Daniel, haya presenciado algunas de sus palabras hacia ella, no son lo suficiente para levantar una denuncia. Además que sus padres no tendrían porquecreerles, seguro él voltearía todo dejándolos como unos niños malcriados y mentirosos. Me he sentido frustrado y aunque he estado arreglando todo para el inicio de la universidad, no logro poner en marcha ninguno de los planes que tenía en vista, mi padre al que amo tanto me ha ayudado con todo y en su papel de mejor amigo me ha acompañado en todo. Ya faltan solo dos días para que los chicos vuelvan Jaylor , Hismary y yo, estamos eufóricos en felicidad, hemos preparado una barbacoa en la casa con nuestros padres y hermanos para el fin de semana, mi madre llamará a Mariangel la madre de Daniela para invitarlos, sus padres también estarán incluidos en la invitación aunque rogamos que no acepten. Hoy me he decido llamar a Daniela, pero no logro que caiga la llamada me manda a buzón de voz, en algún momento me desespero tanto que releo los mensajes donde me cuenta las cosas miro las fotos de ellas y sus hermanos, de la casa, los corrales, animales y su mascotica Sorpresita, no pude evitar reír cuando me envió la imagen del pajarito caminando por su cama todas salían borrosas por que el animalito se asustaba con la luz del flash. Mirando la imagen tuve una idea, le compraría una mascota que fuera para los dos y que cuidaríamos juntos, estaría en nuestra casa y eso sería un motivo más para compartir tiempo. En búsqueda de la mascota ideal, en el camino logro que me atienda y hablo con ella, nos alegramos que falten pocos días y que ellas han compartido mucho estas semanas solas, le cuelgo y le prometo marcarle luego ya que tengo las manos ocupadas y necesito pagar todo lo de nuestra mascota. Me encamino a la camioneta con la ayuda del chico de la tienda quien amablemente me ayuda a subir todo, dejo la mascota en el piso de atrás de la camioneta en su caja especial de traslado, lo bueno es que mientras crezca puedo ir cambiando la caja y dar solo una diferencia en cuanto a la que necesite según el tamaño. A los pocos minutos estoy en casa, descargo las cosas y emocionado entro en el apartamento, mi padre me llama invitándome a cenar con ellos, pero declino por hoy la invitación, quiero llamar de nuevo a Dana, y aprovechar de hablar con ella. Luego de muchos intentos, atienden la llamada, pero su tono nasal me indica que ha llorado y enseguida la angustia me invade, ella me cuenta después de convencerla con lo que prometimos que su hermano ha sufrido un accidente, aun así mi corazón sigue palpitando fuerte, camino de un lado al otro y mis manos sudan por la expectación del final de la historia, me cuenta que el hombre ese la ha nuevamente amenazado y que ella esta sola, que él le confiesa ser culpable del accidente de su hermano y antes de irse le asegura que volverá. Mi angustia crece y mi lleno de una furia mezclada de impotencia que me sobrepasa, maldigo varias veces controlándome lo que más puedo y tratando de pensar en frío, oírla decir que tiene miedo y estar tan lejos no es algo que me ayude, pero decido en algún instante ser útil, empezamos a idear un plan, esconderse es lo mejor, así que cuelgo por un momento y enseguida barro con lo que tengo colocado sobre la mesa ratona del salón, grito y golpeo varias cosas a mi paso , mi mano sangra pero no me doy cuenta de con que me he lastimado, y retomando mi celular vuelvo a marcarle, atiende en seguida y puedo sentir su desespero, le hablo y le prometo que todo estará bien aun cuando yo me estoy volviendo loco, mi mano palpita fuertemente, pero estoicamente la ignoro. Su desespero hacen que ella se angustie, pero al final un alivio me invade al saber que encontró donde esconderse hasta que amanezca y en la casa hayan más personas. Trato de mantenerla en calma y que nuestra conversación la centre en mantenerse oculta y le de un poco de seguridad. Mientras me narra que es lo que sucede en el momento en el que él Maldito de Rodrigo “El tío” entra a la habitación ya siento que podría morir de un infarto, no hay manera de describir  la angustia de escuchar a miles de kilómetros a la persona que amas pedirte ayuda y no tener ninguna jodida manera de hacerlo, solo trato de que ella mire sus opciones y que puede resguardarse ella misma. —Sigue buscando Tayler — me susurra. —Quédate allí, quieta respira lento y no hagas ruido, ya se irá, no te dejaré, estaré contigo toda la noche — el pitido de hace poco se repite y  se escucha más cerca. —Quiero salir —me dice y mi corazón da un salto. — ¿Qué? — le pregunto incrédulo, seguro los nervios le están jugando una mala pasada. —Quiero salir Tayler, estoy ahogándome necesito aire — dice ya no murmurando. —No. ¡Quédate allí, me oyes!¡Quédate, allí! — subo mi voz, el tono fuerte sale sin pensarlo estoy enojado porque piense salir— ni se te ocurra moverte, piensa en otra cosa, piensa en la vez que estuvimos juntos, cuando nos hicimos el uno del otro… —mi voz se va apaciguando y mientras relato lo que vivimos ese día, le hablo dulce y hasta yo me calmo reviviendo ese momento perfecto «Como te deseo mi Daniela» —Creo- creo que se va —me dice yun poco de alivio se siente en mi pecho. —Bien, mi amor, quédate allí, no salgas por nada hasta mañana cuando ya estén todos los empleados, yo te hare compañía. Me calmo un poco porque sé que estaré con ella, hablando toda la noche y no me importa así ella quede dormida no colgaré esta llamada. —No puedo quedarme —suelta mientras escucho movimiento de forcejeo y quedo paralizado tratando de asimilar « ¿Cómo que no puede?» — ¿Qué carajo, Daniela? ¡No te salgas de allí, quédate allí! —grito. Pero por algunos segundos solo escucho leves sonidos de lo que deduzco es ella moviéndose desde el maletero donde estaba escondida. — ¡Entra de nuevo Daniela, te lo estoy pidiendo! — grito histérico, siento que me están apretando el cuello y me quedo sin aire con cada palabra que me dice. —No. No puedo, no lo haré — con voz decidida me responde. — ¿Por qué coño no lo harás? —Le pregunto entre angustiado y molesto esto no puede estar pasando. —Porque fui una estúpida que me concentre en mi miedo, y olvide mi hermanita, ¡olvide que Alejandra esta en la casa! —De nuevo se oye tres  pitidos pum-pum- pum y la desesperación explota en mí. — ¡Daniela! —la llamada queda en silencio, la angustiase apodera de mi, cuelgo y remarco miles de veces y nada, un huracán de ira me posee y termino por destruir lo que se atraviese en mi camino. En algún momento desisto de llamar y seguir escuchando la voz del buzón de mensajes, me dejo caer en medio del destruido salón y bajo mi mirada a la imagen de Daniela que me saluda desde el fondo de pantalla en mi celular, paso mi dedos tratando de hacerla real y poder acariciar esa bella sonrisa, pero su imagen se vuelve carmesí no soy consciente de que estoy sangrando hasta que mi teléfono se llena de mi sangre, me miro la mano y en la palma un corte profundo me saluda, entonces veo detenidamente que aparte del desastre , tengo un leve mareo. «Necesito ayuda» pienso aturdido por algunos minutos, en lo que logro enfocar nuevamente la vista marco al único ser del planeta que se me entiende y apoyaría en todo lo que yo quiera y le plateé. —Alo — la voz gruesa atiende al segundo tono— ¿Hijo estás bien? —No, necesito tu ayuda… — digo con voz entre cortada, estoy aguantando el nudo en mi garganta — Papá te necesito. —Voy para allá, espérame — dice con un tono firme antes de colgar. Mi corazón late rápido y trato de levantarme, la cabeza me palpita fuertemente y un dolor de la cien me enloquece, mi mano de la que ahora soy consciente no me da tregua con la punzada y la sangre que derrama. «Necesito parar un poco la sangre» me digo mentalmente así que con algo de esfuerzo me levanto, camino aun mareado hasta la cocina saco un trapo de los nuevos y lo envuelvo tratando de apretar lo mas que mi presente debilidad me permite, para cuando termino trato de encaminarme al sillón de la sala, pero mi visión se oscurece y el mareo se hace más presente, tanto que la casa completa gira a mi alrededor y tratando de sujetarme paso de largo hasta chocar con el suelo frio dejando que la oscuridad y la ansiedad me invadan por completo.
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