CAPITULO 15

960 Words
—¿Entonces qué demonios fue eso? —soltó Diego, lanzando una papa al aire y atrapándola con la boca. Estaban en el cuarto de Travis. Tarde ya. La luz tenue, el desorden clásico y el ventilador zumbando de fondo. Sam se recargaba en la pared con una botella de soda, mientras Rafa revisaba su celular sin dejar de oír. —¿Eso qué? —respondió Travis, haciéndose el desentendido desde su cama, donde estaba tirado con una camiseta sin mangas y su celular en la mano. —No te hagas. Selene. El billar. Tú dejándote coquetear como si no tuvieras otra cosa en la cabeza —enumeró Diego, cruzándose de brazos. —Fue solo un juego —respondió Travis con esa sonrisita de medio lado que empezaba a cansarles. —Ajá… —dijo Sam—. ¿Y qué tiene que ver “jugar” con intentar ganarte a Hana? Travis giró la cabeza hacia ellos. —¿Quién dijo que intento ganarme a Hana? —¿Y quién dijo que somos idiotas? —replicó Diego al instante—. Bro, por favor. Desde que chocaste con ella en la reunión de la semana pasada traes cara de trauma. —Y desde que se fue del pseudo-paseo, andas como alma en pena —añadió Rafa, sin levantar la vista del celular—. ¿Crees que no notamos cómo finges que no te importa? Travis guardó silencio unos segundos. Luego se sentó. —Solo estoy probando algo. Ella no es como las demás. —¡Obviamente no lo es! —dijo Diego—. Y por eso mismo, coquetear con Selene no va a ayudarte. Si acaso, te clava más en la Friendzone Inexistente de Hana. —O en el “Cementerio de Patanes” —añadió Sam dramáticamente. Travis se pasó la mano por el cabello. —No estoy jugando solo. No sé qué le pasa a Hana. Un día parece que me odia, al otro no me contesta, luego sonríe como si le caigo bien. Es como intentar leer un libro con páginas pegadas. Diego se encogió de hombros. —Entonces deja de usar la estrategia “Don Juan de los Dormitorios” y háblale como una persona normal. —No puedo. Si me lanzo, me manda al carajo. —¿Y si no te lanzas, qué? —preguntó Sam—. ¿Esperas que caiga del cielo, tipo "me di cuenta que te amo mientras hacías abdominales"? —Aunque... —interrumpió Rafa con una sonrisilla—. Admitámoslo. Sus abdominales dan motivos para pensar cosas raras. Travis soltó una risa, aunque breve. —No es gracioso. Me gusta. Sus amigos se callaron. Esa fue la primera vez que lo dijo. —Entonces deja de hacerte el imbécil —dijo Diego finalmente—. Porque si sigues así, alguien más se la va a llevar. Y tú vas a quedarte con Selene hablándote de intervalos y rutinas HIIT mientras lloras por dentro. Todos rieron. Incluso Travis. Pero en su mirada… había algo más. Duda. Ansiedad. Y el inicio de una idea. —Ok, escúchenme —dijo Travis, de pie en medio de su cuarto, con una pizarra blanca improvisada (aka el reverso de una caja de pizza)—. Esto no es cualquier misión. Es una operación de precisión quirúrgica. Diego rodó los ojos. —Bro, no vamos a rescatar al presidente. Solo quieres que te hable sin desear golpearte con un balón medicinal. —Exacto —dijo Sam—. Así que… ¿cuál es el plan, Capitán Desesperado? Travis sonrió. Se inclinó sobre la caja y escribió con plumón seco: Objetivo: Conseguir puntos con Hana sin parecer necesitado Subtítulo: Sin morir, sin llorar, sin rogar. —Operación “Diabla del Vóley” está oficialmente en marcha —anunció—. Fase uno: coincidencias casuales. —¿Coincidencias? —preguntó Rafa. —Exacto. Aparecer en lugares donde ella ya esté, como si fuera casualidad. Biblioteca, cafetería, gimnasio. Pero con estilo. Nada de babear. Nada de decir: “Hola Hana, te vi desde allá y vine corriendo como un golden retriever.” —Anotado —dijo Diego, levantando una ceja—. ¿Y cómo sabremos dónde estará? —Lucía —dijo Travis con una sonrisa diabólica. —¿La amiga de Hana? —preguntó Sam. —La misma. Me debe un favor desde primero. Es hora de cobrarlo. —¿Y fase dos? —preguntó Rafa, intrigado. Travis giró el cartón. En letras enormes: Fase 2: La Humildad Sexy™ —Voy a pedirle ayuda —dijo Travis, como si acabara de inventar la rueda—. Le diré que necesito repasar algo para la materia que compartimos. No mentiré... solo omitiré el dato de que tengo 9.5 de promedio. —Hermano… —dijo Diego, sin poder contener la risa—. Esa es la cosa más tonta y más brillante que he escuchado en semanas. —Gracias —dijo Travis, haciendo una reverencia teatral. —¿Y la fase tres? —preguntó Sam. Travis se acercó, borró con el dedo parte del cartón, y escribió con trazo dramático: Fase 3: El Golpe de Efecto™ —¿Una nota? —aventuró Rafa. —No —respondió Travis con una sonrisa torcida—. Un cumplido. Sincero. Pero inesperado. No sobre su cuerpo, ni sus ojos, ni su ropa. Algo que nadie haya notado antes. Algo que la haga pensar en mí… cuando no esté. Sus amigos se quedaron en silencio unos segundos. —Dios mío —susurró Diego—. Te enamoraste. —Te juro que voy a vomitar —añadió Sam. Travis se encogió de hombros, pero su sonrisa no se borró. —Entonces prepárense, chicos… porque esta semana, Travis Blake va por el punto final.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD