Capítulo 4: ¿Celos?

2393 Words
Es alrededor del mediodía y ha estado lloviendo desde que me desperté. En realidad, peor que solo lluvia. Ha sido una tormenta de truenos con el rayo ocasional que ilumina el cielo oscuro. Todos hemos estado muy aburridos, simplemente sentados y holgazaneando todo el día. —¿Podemos complacer a encontrar algo que hacer? —Harry se queja. Pongo los ojos en blanco. —Deja de quejarte. Llevaba su propia ropa de nuevo. Meg lo ayudó a encontrarlos. Ella y yo nos escondíamos allí en el ático cuando éramos pequeños y un día descubrimos que esa pequeña puerta conducía al techo. Probablemente recordaba y sospechaba que los pondría allí, así que lo comprobó y estaba seguro de que allí estaban. —Puedo quejarme si quiero —esponde, lanzándome un trozo de palomitas de maíz. —No tires comida —le regaño. Lanza otra pieza—. Meg, controla a tu primo. Ella se ríe. El tío Dave y la tía Liz estaban ahora arriba buscando paraguas y impermeables. No estoy seguro de adónde planean ir. Otro trozo de palomitas de maíz golpea mi oído y rebota en el sofá. —¿Sabes qué?, que se joda. Voy a llamar a Ryan —refunfuño, levantándome y volviéndome para subir a mi habitación. Realmente necesito hablar con él. Necesito que alguien me escuche desahogarme sobre la mierda de Harry. —¿Qué va a cambiar eso? —Harry me llama. —Genial —murmura Lincoln. —Chicos, cálmense. Estoy segura de que volverá a sonar con el tiempo —dice Meg, tratando de que todos se relajen un poco. La tía Liz bajó corriendo los escalones momentos después. —¿Niños? ¿Están todos aquí abajo? —ella pregunta. —Sí —le responden todos a coro. —Claro —respondo, subiendo las escaleras. Abrí la aplicación de linterna en mi teléfono para poder ver mejor a todos. —¡Oye! ¡Cuidado donde apuntas esa cosa! ¡Está brillando justo en mis ojos! —Harry se queja. Sonrío y lo giro para que quede frente a él. Cierra los ojos y levanta la mano para taparla mientras me río. —Perra —murmura entre dientes. Primero revisamos la habitación de Meg. No quería ir sola a ninguna parte de la casa y, además, soy el único que tenía una linterna ya que el teléfono de Meg estaba muerto y todos los chicos dejaron el suyo en sus habitaciones. Nos tiramos al suelo y comenzamos a revisar las cajas debajo de su cama. Todos los chicos se reúnen para que ellos también puedan ver. Cuando abro la primera caja, sonrío. —Mira, Meg —le digo, iluminando la imagen que encontré. —¡Ay Dios mío! —chilla de alegría, tomando la foto de mi mano. Éramos nosotros, probablemente de siete años. Estábamos en el bote de la familia de Luke en medio del lago. Luke, Meg, Ryan y yo estábamos todos sentados sonriendo a la cámara. Excepto por mí, me estaba riendo de algo. —¿Quién es el niño de la izquierda? —Luka pregunta, refiriéndose a Luke. Me pongo tensa y comparto una mirada con Meg. —Solo un amigo —respondo, sin saber qué decir realmente. Me di cuenta de lo mucho que realmente lo extrañaba. Solo ha pasado una semana en el lago, pero no es lo mismo sin él. —Encontré una luz —dice Lincoln, sacando una linterna violeta de debajo de la cama. Lo enciende y se lo da a Meg. —¿Puedo quedarme con esta foto? —Le pregunto a Meg, mirándolo todavía. —Claro. No es como si lo fuera a necesitar. Yo sonrío. —Gracias. Cuando trasladamos la fiesta a mi habitación, dejo la foto en mi tocador. —¿Qué es esto? —Escucho a Harry preguntar. Pongo los ojos en blanco pensando que probablemente fue él solo tocando mis cosas para enojarme. Me doy la vuelta y lo veo sosteniendo mi brazalete de dijes. Mis ojos se abren y corro hacia él. —¡No toques eso! —grito, agarrándolo y colocándolo suavemente en un cajón. —Whoa, cálmate —dice, claramente sin esperar que me asuste tanto. —¿Tu novio te dio eso? —pregunta, su cara de sorpresa se convierte en una sonrisa. —No —dije, dejando que una lágrima rodara por mi mejilla. No podía ver debido a la oscuridad, pero rápidamente lo limpié. Vi a Meg. Ella se acercó y me abrazó. —Está bien. Él no lo sabía —susurró lo suficientemente bajo como para que solo yo la oyera. Porque esa pulsera me la regalaron mis padres. —Aquí hay como un montón de linternas —dice Zack, sacando una caja. Había al menos diez. Todos los que no tenían linterna tomaron una y yo guardé mi teléfono. El tío Dave entró momentos después. Me acurruco en el sofá y apago mi linterna porque ya había suficiente luz iluminando la chimenea. Los otros chicos estaban todos en la cocina con Meg, la tía Liz y el tío Dave. Desbloqueé mi teléfono y comencé a enviarle un mensaje de texto a Ryan. Natalie: "Las cosas han estado locas. Necesito hablar contigo. ¿Cómo está Italia?" Dejé que mi dedo se posara sobre el botón de enviar, sin saber si debería enviarle un mensaje de texto o no. Antes de que pudiera decidir, escuché a alguien entrar en la habitación y escondí mi teléfono, sin tener la oportunidad de enviarlo. —¿A quién estás enviando mensajes de texto? —pregunta Harry, sentándose en el sofá a mi lado. —A nadie. —Mentirosa. —Cállate. Me miró fijamente durante unos largos momentos. —¿Qué estás mirando? —Chasqueo. Sacude la cabeza y se vuelve. —Nada. Fue raro. No hizo ningún comentario desagradable sobre mi cuerpo, y realmente no me estaba mirando como suele hacerlo para molestarme. Estaba buscando en mi cara. Como si estuviera pensando en algo. Me pregunto qué fue. 〔 •• 〕 Debido al sistema de plomería en la casa del lago, todos los baños de la casa dejaron de funcionar cuando se cortó la luz. Por alguna razón, cuando volvió a encenderse, solo el que estaba en el pasillo y en la habitación de la tía Liz y los tíos Dave todavía funcionaba. Golpeé de nuevo, apresurándolo. —¿Qué pasa si no quiero? —pregunta con una sonrisa. Pongo los ojos en blanco. Él también pone los ojos en blanco y pasa a mi lado. Qué ducha. Entré y me duché. Hacía frío gracias a Harry, que usó toda el agua caliente. Aparentemente, Meg usó la ducha de sus padres y todos los demás se ducharon la noche anterior. Muchachos inteligentes. Me pongo unos vaqueros y una camiseta sin mangas gris fluida. Me pongo las botas y me dirijo al granero. Corrí por el sendero con un propósito. Necesito pensar. Cuando llego a un buen lugar, me siento en una roca y ato a Sterling a un árbol cerca de un arroyo para que pueda beber. Saco mi teléfono y veo que tengo un mensaje de texto de Meg. Meg: "¿A dónde fuiste?" Lo ignoré y asumí que si pensaba lo suficiente lo resolvería. Ella es inteligente y me conoce. Abro el contacto de Ryan y presiono llamar. Espero a que suene. —Oye, chica. ¿Qué pasa? —Difícil de precisar. Cada vez que me vengo de Harry, él me lo devuelve. No sé qué hacer. ¿Cómo termino con esto sin rendirme? Simplemente no quiero que se convierta en una guerra y termine odiando él por ello. —Pensé que ya lo odiabas. —No odio a nadie, pero no quiero empezar. Si él mantiene esta mierda, lo haré. —No sé qué decirte. Sigue así y si realmente necesitas que lo haga, hablaré con él. Sabes que siempre estoy aquí para ti. Yo sonrío. —Lo sé. —Entonces... ¿Dónde estás ahora? Escucho pájaros. Me rio. —El bosque. —Ah. Oye, ¿cómo es que Luke está dejando que Harry se salga con la suya con todo esto? ¿Bromeando con su chica? —pregunta con una voz medio burlona y medio seria. Dudo antes de contestar. —Él no está aquí. —Estás bromeando. "Completamente en serio. Supongo que no quería venir este año". Un pensamiento apareció en mi cabeza de que era para evitarme, pero rápidamente lo aparté. "Eso es ridículo. Apuesto a que si él realmente estuviera allí, entonces no tendrías ningún problema con Harry. Él siempre fue sobreprotector contigo." Me rio. "Tú también", señalo. "Sí. Pero es peor." Él ríe. Es cierto. Luke estaba locamente celoso. "Lo siento, pero tengo que irme", dice. Yo suspiro. "Pero mantente fuera de esos bosques. Los osos podrían atraparte". Me río. "Deja de intentar asustarme. No funcionará". "Vale la pena intentarlo." Pongo los ojos en blanco. "Adiós Ry." "Más tarde chico." Escuché el clic de él colgando y dejé escapar un largo suspiro. Es triste cuando ni siquiera puedo hablar con Meg sobre esto. Ella todavía está en la página de que Harry y yo podríamos terminar siendo amigos y llevarnos bien como una gran familia feliz. Eso nunca sucederá, y ella simplemente no lo entiende. Ryan lo hace. "¿Qué estás haciendo aquí?" Casi salté de mi propia piel ante esa voz familiar. Apreté mi mano contra mi pecho, respirando con dificultad. "¡¿Qué diablos Harry ?! ¿Cómo me encontraste aquí?" Pregunto. Salía de detrás de un árbol. "¿Me estabas espiando?" Pregunto con incredulidad. "No", dice como si fuera la idea más estúpida de la historia. "Entonces, ¿cómo encontraste este lugar?" "Siempre montas en tu caballo aquí. Pensé que era extraño". "Así que me seguiste ..." "El caballo que estaba montando". Se queda callado y yo pongo los ojos en blanco. "Las únicas personas que conocen este lugar somos Meg, Ryan, Luke y yo. Te agradecería que no vayas a contárselo a todo el mundo", espeté. "¿Quién es Luke?" pregunta con curiosidad. "Nadie", murmuro. Olvidé que no sabía quién era Luke. Él pone los ojos en blanco. "Lo que sea. Mantén a tu novio en secreto. Me voy." "Él no es mi novio." "Como si me importara." Observo cómo desaparece lentamente en el bosque. ¿Qué le subió por los pantalones? ¿Por qué asumiría que Luke es mi novio de todos modos? No es de su incumbencia. Ni siquiera lo conoce. 〔 •• 〕 "Oye, ¿irás a montar conmigo más tarde?" Meg pregunta mientras se reúne conmigo en la mesa para cenar. "Estoy un poco cansado. Salí antes". Ella hace pucheros. "Bastante por favor." Piensa en mis palabras por un momento. "Espera, ¿por qué saliste solo?" Me encojo de hombros, sin molestarme en responder mientras cené. Ella no tiene por qué saber que salí de la casa para ir a hablar con su hermano, ya que nadie más, incluida ella, entendió lo que tenía en mente. De alguna manera no veo que esa conversación termine bien. Harry sonríe. Estoy seguro de que me escuchó a escondidas toda la conversación de Ryan y yo. Probablemente escuchó cada palabra. Ni siquiera estoy a salvo en la privacidad de mi propio bosque. En mi propio refugio privado, todavía me molesta. Guau. "Creo que he terminado", murmuro, tirando mi plato a la basura y caminando hacia el lago. Me quité las chanclas y metí los dedos de los pies. "¿Estás bien?" Escucho a Lincoln preguntarme desde atrás. Venía hacia mí. Asiento con la cabeza y hago espacio para que pueda sentarse a mi lado en la roca. "¿Estás seguro?" pregunta, saltando a mi lado. "Pareces realmente ... deprimido." Me encojo de hombros. "No estoy de muy buen humor. Pero estoy bien". Lincoln y yo no somos exactamente cercanos. De hecho, no soy muy cercano a ninguno de los chicos. Creo que debería cambiar eso. "Estoy aquí si alguna vez quieres hablar", dice, sonriendo de manera amistosa. Le devolví una débil sonrisa. "Es dificil de explicar." Él suspira. "Bueno, ya sabes dónde encontrarme". Y con eso, saltó de la roca y lentamente regresó a la puerta principal. Una vez que se fue, apoyé la cabeza en mis manos y me recosté, mirando las nubes sobre mí. El sol los hacía lucir en varios tonos de violeta, rosa y naranja. Iluminaba el cielo como un arco iris y me hacía sonreír. "¿Lo extrañas?" Pregunta Meg, acercándose desde la casa. No sabía que ella estaba tan cerca. Asiento con la cabeza. "Estoy seguro de que solo está ... haciendo un campamento o algo así. Tal vez su familia se fue a algún lugar diferente durante algunas semanas. Él vendrá". "No lo sabes", le digo con voz muerta. Sin emoción alguna. Ella suspira. Claramente, esta conversación no va en la dirección que planeó. "No lo necesitas. Tienes a Harry." Me levanto de mi lugar en la roca y la veo sonriendo. "Meg, ¿qué diablos acabas de decir?" "Dije-" "¡Eso ni siquiera es gracioso!" Grito, levantándome y persiguiéndola. Ella abre los ojos y sale corriendo. "¡Tomar de nuevo!" Grito detrás de ella, comenzando a reír. "¡NUNCA! ¡No hasta que te lleves bien!" ella se ríe de nuevo. "¡No va a suceder!" "¡NATALIE Y HARRY POR SIEMPRE Y SIEMPRE Y SIEMPRE!" ella llama al mundo. La tropiezo y cae al césped con los ojos muy abiertos. La arrinco con un arbusto. "Retíralo", le digo con una mirada malvada en mi rostro. "¿Prometes animarte y dejar de perder el verano pensando en Luke?" pregunta, levantando una ceja. Pongo los ojos en blanco. "Seguro." "Lo prometo", dice extendiendo su meñique. "¡Prometo!" Me río, agitando los meñiques con ella. Ella sonríe. "Bien. En ese caso, creo que tú y Harry harían una pareja horrible", dice con un guiño. "¿Siento algo de sarcasmo allí?" Pregunto, con una mirada de asombro en mi rostro. Ella está a punto de recibir una bofetada. "No lo sé. ¿Tú?" Ella me sonríe y se aleja trotando antes de que pueda hacer algo. Niego con la cabeza y aprieto los puños. Tiene suerte de que la quiera. Muy, muy afortunado.
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