Bajo la luna eterna La noche había caído sobre la manada, pero aquella noche no era como cualquier otra, antorchas iluminaban el gran claro del bosque, donde se había preparado el altar ceremonial de los lobos, flores blancas y plateadas decoraban el camino, y sobre el cielo oscuro brillaba una luna llena imponente, como si la misma naturaleza quisiera bendecir aquella unión entre Kaleia y Demian. Los miembros de la manada estaban reunidos en silencio, vestidos con elegancia, esperando el momento más importante. Demian estaba de pie frente al altar, vestía un traje n***o impecable, con detalles plateados que representaban su linaje de Alfa. Su postura era firme, pero su corazón latía con una fuerza que no podía ocultar. A su lado estaban su beta y sus amigos más cercanos de la manada.

