Felicitación por su compromiso en la misión
Demian, con su actitud de protector, justo y autoritario, marcó su liderazgo como futuro alfa, demostrando autoridad, decisión y justicia.
Sin saberlo, con ese simple gesto, le cambió la vida a Kaleia. A partir de ese día, los niños cambiaron de actitud con ella y comenzaron a protegerla en lugar de dañarla.
Llegando a casa, Taiel la observa.
—Pero, Kaleia, ¿qué te sucedió? Cariño, déjame mirarte —Taiel corre al verla llegar y toda lastimada.
—Es que los niños de la escuela me tiraron piedras y dicen que soy un monstruo horrible —y comienza a llorar desconsolada —Dicen que soy bruja por mis ojos feos —mientras le cuenta a su madre, sus lágrimas salen sin parar.
—¿Ellos te vieron hacer algún truco, por eso te dicen bruja? —Taiel se remueve inquieta y preocupada por Kaleia.
—No, mamá, pero sí hubiera querido tirarles una ola gigante de agua, del río que está cerca, pero no lo hice, solo me cubrí mi cabeza para que no me lastimaran mucho, porque las piedras duelen —su madre la acuna entre sus brazos fuerte y le besa cada herida con ternura.
—Mañana iré a hablar con tu maestra y ya verás que esos niños tendrán su merecido —Taiel estaba muy molesta, enojada y sentía mucho coraje por lo que le hicieron a su bebé, a su princesa.
—No, mami, apareció Demian, el futuro alfa, y él me rescató de esos niños y me curó las heridas él mismo ¿Y sabes qué hizo luego? —explicaba Kaleia con emoción; ya su cara pasó de tristeza a alegría, se sentía la felicidad en cada gesto y en cada palabra.
—Luego fue junto a su beta, que estaba castigando a los chicos y los retó, les dijo que, si me volvían a golpear, él mismo, como futuro alfa, se los podía llevar y golpearlos y hacerlos esclavos de él —contaba con orgullo, feliz porque Demian la ayudó y cuidó de ella.
—Aparte, dijo que era muy bonita y eso me gustó, porque él es muy lindo y que me diga que yo soy bonita me gustó.
Taiel sonríe y se pierde en sus pensamientos, serían una linda pareja, pensaba, imaginando a Demian y Kaleia.
—Mami, soy bonita, ¡verdad!
—Sí, mi amor, eres la más linda de todas —Taiel la abraza fuerte y la llena de besos.
—Y tú eres la mamá más linda del mundo —decía mientras acariciaba su cara y le daba besos, luego se va a su habitación a hacer su tarea.
Taiel llama a Brianna
—Hola, Brianna, ¿cómo estás?
—Hola, Taiel, qué alegría escucharte. Por aquí todo bien, ¿y ustedes? ¿cómo está esa princesa?
—Bien, justo es por ella que te llamo.
—¿Qué pasó, ella está bien?
—Sí, por suerte se encuentra bien, pero bueno, es que hoy hubo un problema, por eso te llamó, quería agradecerle a Demian por ayudar a Kaleia, dile de mi parte y de Eliseo muchas gracias por salvarla y curarle las heridas, se lo agradezco infinitamente.
Sé que están muy ocupados; si no, los invitaría a cenar, pero los entiendo.
—No sabía nada, pero me alegro de que mi muchacho la haya ayudado, eso es muy lindo de parte de Demian, me siento muy orgullosa de él.
—Sí, debes estarlo, porque será un gran alfa; hoy tuvo una buena actitud con ella y en esos gestos se demuestra.
—Bueno, me alegro mucho y ya lo sabes, cualquier cosa que necesiten, siempre cuentan con nosotros; aparte, sabes que el alfa y el beta la adoran a Kaleia, ella los cautivó a ambos, bueno a todos, porque es bellísima esa princesa.
—Sí, es una dulzura, es tan encantadora que en la manada todos la quieren —Taiel se emociona al hablar de su hija, se siente muy orgullosa de Kaleia, luego se despiden.
Brianna sale de su habitación y cuando va al despacho del alfa, escucha cuando le estaban informando lo que había sucedido en la primer misión de Demian, ella entra y espera a que terminen.
—Cuando lleguen de su misión, me los envías a todos a mi despacho, que quiero felicitarlos en persona —el alfa también estaba orgulloso de su hijo y del grupo, por cómo actuaron en su misión.
Cuando se retiran todos del despacho, ellos se quedan solos.
—¿Qué sucede con mi reina, que tengo el agrado de tener su presencia aquí? —el alfa, se levanta de su escritorio y se acerca a Brianna para abrazarla, comienza a besar su cuello y acariciar su espalda.
—Mi amor, contrólate, a ver si justo llegan los niños —el alfa suspira, se pasa la mano con frustración por su rostro y Brianna sonríe.
—Despido a los niños y te busco en nuestra alcoba —decía sin despegarse de sus labios, la sujeta, pegándola a su cuerpo —Me enloqueces mi amor y no me canso de amarte.
—Yo también te amo con toda mi alma y tampoco me canso de amarte, de sentirte —ella tira su cuello hacia atrás dándole el espacio para más besos —Te haría el amor aquí Brianna en este escritorio, sino fuera…y se sienten unos golpes e en al puerta y son interrumpidos.
Ambos se recomponen, recuperan el aire rápidamente, sonríen y se separan.
Brianna se va a su cuarto y no se interpone en los asuntos del alfa.
Entra el jefe de seguridad —Alfa, pidió al equipo de seguridad, aquí está, los hago pasar —él lo mira sorprendido, teme que haya pasado algo y él no lo notó.
—Sí que pasen, debo hablar con ellos —decía relajado, pero serio.
—Pasen, equipo —comienzan a entrar y el último de los niños es Demian.
—¿Saben para qué los hice venir? —pregunta su alfa, serio como si pasara algo muy grave, y los niños de pronto se ponen pálidos.
Demian lo mira serio —¿Sí? ¿Para informar cómo nos ha ido en el patrullaje? ¡No! —Como Demian no le teme a su padre, responde con naturalidad.
—Sí, quiero saber cómo les fue, pero antes de que me den un informe, permítanme felicitarlos. Ellos se miran sorprendidos y ya no están cabizbajos, sino que erguidos, orgullosos y con esa sonrisa radiante, sus ojos brillosos, es su primera misión y ya reciben la felicitación del alfa, era algo extraordinario y estaban felices.