Ash, como detesto volver a mi realidad y que mi conciencia esté ahí siempre recordando lo miserable que es mi vida, que no todo es de color de rosa. —Hola, te he traído esta caja de chocolate, es el que se te antoja —abro mis ojos porque recuerdo perfectamente que eso le había pedido a mi madre y no a él—, dime si no te gusta para traerte otro—con temblor en mis manos agarro la caja de chocolate—, no, mejor la abriré por ti—abre la caja por mí, me suspendo hasta sentarme, se está comportando tan amable. Harol extiende la caja de chocolate abierta, parpadeo un par de veces, veo la caja de chocolates y todas las ganas que tenía hace unas horas se esfumaron, dado que ahora las náuseas se hacen nuevamente presente, aunque no sé por qué, ya que lo único que he hecho es vomitar y eso que nada

