—Oh… —Puedo pasar —me quedo pasmada al ver que la persona que tengo delante de mí no es Isadora, es… Tara. ¿Qué hace ella aquí? ¿Cómo supo que estaría aquí? —Sí… —tartamudeo, me hago a un lado para darle el pase—, no te esperaba—hablo tras cerrar la puerta, ya que ella había entrado. No me contesta, y lo que hace es ver alrededor de mi apartamento, ¿qué es lo que busca? Decido seguir sus pasos y pregunto una vez más qué es lo que sucede o sería bueno que me dijera si hay algún problema. Ella se detiene, da media vuelta hasta quedar frente a frente. Mi rostro se frunció al verla que me examina de arriba hacia abajo, me incomoda mucho esa mirada. —Ava, ¡maldita perra! —extiendo mis brazos al escuchar ese grito de sorpresa, ella viene hacia mí, sus brazos me acogen—. Eres una estúpida,

