Aparto la mirada y por un momento ambos guardamos silencio, ya que no tengo palabras y menos encuentro una excusa para que me deje en paz… Me encuentro en su casa. —Gracias, creo que tomaré ese café, aunque creo que ya debe estar frío —radicalmente cambio de tema, ya que todo esto se está sintiendo incómodo. —Te dejaré sola por un momento y cuando ese par esté aquí no dudes que te avisaré —dice tras levantarse—, ah… cuando te vayas, puedes pasar por la recepción y decir que ambos no somos nada y de que tú y yo no follamos y menos has firmado un contrato de sumisión—muerde su labio inferior al contenerse de la risa—. Qué, no me mires así, es tú culpa, ya que has empezado a gritar como una loca que me follarás y que serás mi mujer para toda la vida porque soy el hombre sexi que tu cuerpo c

