La mujer no haya que hacer, se ha quedado con la boca abierta al ver con sus propios ojos lo que su hijo siente, y escucha las palabras que ella no se esperaba. Espero que con eso entienda que puede ser su madre, pero yo soy su mujer y en ningún momento quiero quitarle el amor de su hijo, pero la realidad es que sus actos dicen más que mil palabras. No muestro ninguna expresión en mi rostro porque no quiero que Harol vea que estoy disfrutando de esto, lo mejor es ser la víctima en toda esta situación. La señora tiene que entender de una vez por todas que soy una mujer de temer y que merece tanto respeto como ella, aunque de ella lo dudo porque últimamente se ha comportado como la vieja maldita que no merece que la determinen. ¡Tengo más clase que ella! —Quiero que te vayas porque ahora

