*** Después de un par de minutos tomo la decisión de levantarme porque los gritos de mi hermano no me dejan en paz, camino hacia el tocador, me acerco al espejo y de un momento de belleza y glamur paso a ser una mujer zombi; mi cabello alborotado, el maquillaje regado y no se diga como tengo puesto mi vestido, pero bueno, de un gustazo un trancazo. Mientras me voy acomodando el cabello escucho los pasos del sexi jefe que se aproximan dónde estoy, esbozo una enorme sonrisa al imaginarme que es lo que me dirá, hmm… Tengo un poco de nerviosismo porque mi hermano no sabe que he metido a mi jefe dentro de la habitación, pero tiene que tener presente que esta es mi casa y es él el que se tiene que acoplar a mis reglas, además no hago nada que ellos no hacen. —De que te ríes —el hombre me ve a

