—Yo… Puedo hacer tiempo para ti y si lo hago tú me puedes acompañar a la despensa —eso es tipo trueque, y así me encargaré de que ella llegue con bien a casa—, no me digas que son muchas molestias porque no y aparte de enterarme del bebé te hubiese acompañado, pero siempre y cuando tú me lo hubieses pedido. —Te lo agradezco, mañana a las ocho de la mañana, pero todo puede ser hasta las doce, segura que puedes darte un día entero para mí, ya que luego debemos ir al supermercado. No, nada de eso, porque he estado en el consultorio de una ginecóloga y no es que tengas todo un día con ella y menos cuando te mandan hacerte exámenes. Lo que debo hacer para poderme ir en paz es llamar a Tara, a Isadora y a Harol, esto es una emergencia personal. ¡Oh, Dios! Todo se me puede acumular, no sé por

