—Me encanta la idea, así nadie nos podría encontrar —asiento tras morder mi labio inferior—, bueno, me voy porque si seguimos así no me podré resistir y tú me tendrías que complacer con mi fantasía de hacerlo dentro del auto. —Ok, mi bella morena, espero que te me cuides y pienses en mí —me guiña el ojo para luego acercarse a mí y dejarme un beso húmedo en la comisura de mis labios—, te extrañaré e incluso no te has ido y ya te extraño. —Adiós mi papi chulo, te conviene que me vaya —digo entre labios, me alejo de él para abrir la puerta del auto—, adiós, espero verte pronto. Esta vez logré salir con la mía o más bien él me está dejando ir. Desabrocho el cinturón de seguridad, tomo mi cartera y salgo de su auto. —Adiós, nena. Con un hasta pronto cierro la puerta. Espero que él ponga en

