Después de perder todo el control ambos escuchamos unas voces que se acercan, con dificultad para volver en sí le susurro al sexi que nos debemos esconder, nadie nos puede ver juntos. Rápidamente le señalo los cubículos de los inodoros, él asiente tras gruñir. ¿Qué? Porque se ha molestado, debe tener presente que estamos dentro del tocador de mujeres, —¿Tienes miedo? —pregunta en tono divertido—, no pensé que la gran Ava tendría miedo—dice reincorporándose, quedando frente a mí—, soy nuevo en esto y por eso te voy a confesar que me excita el miedo. Al no esperar ninguna respuesta mía él se separa de mí, toma de mi mano y me arrastra hacia el cubículo, cierra la puerta tras pedirme que guarde silencio, y en efecto más de tres voces están entrando al tocador. —Shhh… —me quedo quieta evit

