La verdad que, así como los hombres se vuelven loco por los coños, también están las mujeres que se desviven y se enloquecen por los p***s. Todo es recíproco. Muerdo mi labio inferior, es que de pronto se me vinieron las ganas de reírme, es inevitable, no sé qué es lo que le ocurrió a esta mujer, ¿Por qué quiere dejar de ser virgen? ¡Mierda! Ella es virgen, volteo a ver a Tara y de un guiño de ojo le mando a decir que he ganado la apuesta, sí, aposté que era virgen, aunque debo de recordar que una vez ella me dijo que era virgen, pero no quise creerlo, pero ahora que lo dice delante de mi amiga puedo creer todo lo que sale de su boca. —¿Quieres que te llevemos a un club? —lentamente empiezo hablar, mis palabras salen un poco forzadas porque no quiero que ella salga corriendo—, o quieres

