BLAKE ASHFORD Investigar a alguien debería ser sencillo para mí. Tengo acceso, tengo contactos, tengo dinero. Pero con Gigi no encuentro una mierda. Solo un usuario bien pulido, sin enlaces a un nombre real, sin rastro en r************* , sin ubicación fija. El dinero que recibe se canaliza en una cuenta extranjera, probablemente un banco en Malta o Chipre, lo típico de alguien que sabe moverse en la sombra. Perfecto. Me gusta. Mientras menos deje, más vale para mí. Le escribo desde BlackAsh. No como cliente baboso, sino como quien sabe lo que quiere. —Quiero un set de sirvienta —le mando. Me responde con un emoji, uno de esos guiños provocadores, y al día siguiente recibo la foto: lencería negra con delantal blanco, faldita corta, y la máscara puesta como siempre. Las piernas cruzad

