POV BLAKE Llego a mi penthouse solo, con esa sensación de estar caminando dentro de una cabeza que no es la mía. Todo está igual que siempre: la entrada pulcra, el mármol frío, la sala perfectamente ordenada, la vista obscenamente cara de Manhattan al otro lado del cristal. Todo en su sitio. Todo bajo control. Todo como me gusta. Y sin embargo, mientras cierro la puerta detrás de mí, siento que el desorden va por dentro, como si alguien hubiera abierto cajones que yo tenía sellados desde hace años y ahora todo estuviera desparramado en el suelo de mi mente. Dejo las llaves en la consola, aflojo la corbata, abro el primer botón de la camisa. No prendo ninguna luz más allá de la necesaria. Me gusta cómo se ve el departamento así: media penumbra, la ciudad encendida allá afuera, sombras alar

