BLAKE ASHFORD —Es negativo. La palabra cae limpia. Clara. Definitiva. No hay rodeos. No hay pausa dramática. No hay música de fondo. La doctora la dice como quien anuncia el clima de mañana. Negativo. Siento el alivio antes de pensarlo. Es físico. Me baja por la columna como una descarga. El pecho se me afloja. Los hombros, que no sabía que tenía tensos, caen un poco. Respiro más hondo por primera vez desde que entramos. No voy a ser padre. No hoy. No ahora. Tal vez nunca. Y esa certeza me calma de una forma brutalmente honesta. Miro a Georgia. Ella parpadea. Una vez. Dos. No sonríe. No suspira. Solo asiente, despacio, como si estuviera guardando la información en un cajón interno que todavía no sabe si abrir o cerrar. —El retraso puede deberse a varios factores —continúa la d

