"HERMOSA 💃 CASUALIDAD"

1768 Words
brissia. soy brissia Cardona, desde Muy pequeña mi vida a sido un completo desastre, ya que mi madre muere en un accidente de trĂĄnsito cuando yo tenĂ­a 5 años, desde entonces mi vida a sido un ir y venir de cosas. explico: desde los 5 años e estado en un orfanato de monjas, aya crecĂ­ dĂłnde estudie y cuando cumplĂ­ la mayorĂ­a de edad me tuve que ir de ahĂ­, ya que de ninguna manera me podĂ­a quedar y desde el momento en quĂ© salĂ­ de ahĂ­ e seguido manteniendo de diferentes trabajos temporales para poder comer, seguir estudiando y tener un techo donde dormir calientita, hoy me estoy graduando de licenciada en administraciĂłn de empresas y los Ășnicos que estĂĄn conmigo en este dĂ­a tan especial es mi mejor amiga casi hermana y mi novio de tantos años, se podrĂ­a decir que son mi Ășnica familia en este mundo ya que a mĂ­ padre no lo conocĂ­ y ni supe quiĂ©n era. salimos del evento y mi novio nos dice que vayamos a celebrar los tres, pues accedo ya que por fin puedo buscar un mejor trabajo, nos vamos a una disco a bailar y beber segĂșn yo, porque soy muy mala con el tema de la bebida, estamos bailando y riendo, a la vez tomando unas copas, cuando de pronto ya me siento muy mareada y le digo a mi amiga que me lleve a mi casa y mi novio me dice en quĂ© el me va a llevar porque quiere que demos un paso mĂĄs en nuestra relacion, a lo que yo le respondo con un rotundo no y lo dejamos ahĂ­ y nos vamos las dos a mi casa, al llegar me duermo con todo y ropa de fiesta. despierto al dĂ­a siguiente con un terrible dolor de cabeza por la resaca y en eso viene a mi memoria lo que le dije a mi novio anoche y me arrepiento, busco el celular y le marco a mi amiga para que me ayude a comprar un atuendo que sea sexi para la ocasiĂłn, si es cierto no les e dicho que soy virgen, asĂ­ es a mis 22 años sigo siendo virgen y hoy quiero perderlo con mi novio, el amor de mi vida, con el hombre que voy a llegar al altar. me contesta mi amiga y nos ponemos de acuerdo para ir a comprar lo necesario para mĂ­ noche especial, Cuelgo la llamada y salgo corriendo porque ella ya va en camino al centro comercial, llegamos y despuĂ©s de tanto buscar en las tiendas compramos un baby doll que consta de una tanga roja con incrustaciones doradas y el brassier que es diminuto que contrabajo alcanza a tapar mis pezones, ahora ya voy en camino a mi departamento, al llegar a el me doy una ducha rĂĄpida, me maquillĂł y ahora sĂ­ llegĂł la hora de ponerme el conjunto que acababa de comprar y segĂșn yo para hacerlo mĂĄs sorprendente me pongo una gabardina para que cubra lo que llevo puesto y salgo de mi casa rumbo al departamento de mi novio, subo al elevador y me siento muy nerviosa, cuando de pronto el elevador se detiene, es como si el destino no quisiera que pasarĂĄ lo que tenĂ­a que pasar, de pronto empiezo a sentir que todo me da vuelta y el aire me empieza a faltar, despuĂ©s todo se vuelve oscuro y de pronto la oscuridad me acapara por completo. narra Alan. soy alan Peralta, estoy montando en un aviĂłn que va de Italia rumbo a la ciudad de MĂ©xico y todo por el capricho de un anciano que es mi padre, ya que segĂșn el amis 28 años ya deberĂ­a sentar cabeza, casarme y haberle dado un nieto para que el mal crie, es lo que quiere y segĂșn El para que yo le aga caso de me acaba de dejar a cargo la empresa que a construido a lo largo de su vida, casi llego a MĂ©xico, voy bajando del aviĂłn, recojo mi maleta, lo bueno de todo es que no tengo que esperar taxi para ir a casa, porque el chĂłfer de la familia ya me espera afuera, subo a la camioneta y le digo que maneje lo mĂĄs rĂĄpido que pueda ya que estoy aburrido de estĂĄr sentado tantas horas y lo que quiero es ir en a unos de mis club a tener un buen polvo de una noche para desestresarme, pero primero tengo que ir a cambiarme al depa, voy llegando al edificio donde voy a vivir y al bajar de la camioneta veo un alboroto fuera del edificio, pero no le tomo importancia y paso de largo ignorando todo el escandalo, para mĂ­ no hubo importancia, al querer ingresar al no me dejan entrar, por quĂ© segĂșn estĂĄ atorado y al parecer ahĂ­ alguien encerrado en el, cuando de pronto veo que las puertas del elevador se abren y en el suelo ahĂ­ una chica tirada inconsciente en el piso y las personas que estaban de chismosas empiezan a gritar que llamarĂĄn una ambulancia, cuando yo por inercia corro hacia donde estaba la chica tirada, la cargo y la subo a la camioneta y le digo a Max el chĂłfer que vayamos de emergencia al hospital porque al parecer la chica estĂĄ deshidratada ya que quien sabe cuĂĄnto tiempo estuvo ahĂ­ encerrada, al llegar al hospital bajo y la saco de la camioneta y la llevo dentro y le digo a la enfermera que me atendiĂł, que mi esposa quedĂł atrapada en el elevador y la encontramos en este estado, me da una Camilla para que la recueste y la pueda ingresar a un cuarto de hospital y la revise un doctor o si lo requiere le pondrĂĄn oxigeno, no me dejan pasar y me quedo esperando en la sala del hospital a esperar a que salga el doctor que la estĂĄ valorando. narra brissia. ay que dolor de cabeza, que dolor que ganas de vomitar, todo me da vueltas, entonces preferĂ­ abrir los ojos poco a poquito ya que la luz blanca era la que me estaba incomodando y cuando logrĂ© abrir bien los ojos es donde me doy cuenta que estoy en el cuarto de un hospital, entonces empiezo a recordar que es lo que habĂ­a ocurrido para que yo estĂ© en este lugar y viene a mi memoria lo que habĂ­a pasado y como iva vestida en ese momento me mirĂł, me doy cuenta que ya no llevaba la lencerĂ­a que habĂ­a comprado si no una bata blanca de hospital, ÂĄdios mĂ­o que vergĂŒenza, quiĂ©n me la a quitado!, siento que mis mejillas se ponen rojas, de pronto se abre la puerta del cuarto y entra una enfermera que como que se querĂ­a reĂ­r o era mi imaginaciĂłn que me hacĂ­a ver alucinaciones, me trago el orgullo y le pregunto cĂłmo habĂ­a llegado ahi y que si quien me habĂ­a desvestido y ella responde amablemente que mi esposo Muy desesperado me habĂ­a llevado inconsciente y no que como cuando llegue ahĂ­ no habĂ­a personal para atenderme mi esposo me habĂ­a quitado la ropa y me puso la bata, que el se habĂ­a quedado con mis cosas, en eso me quedo en shock escuchando todo aquello, ya que yo no tenĂ­a esposo o era mi novio Jefferson el que me habĂ­a rescatado, quizĂĄs la enfermera me vio muy pensativa y me dijo que llamarĂ­a a mi esposo para que me explicarĂĄ todo, yo me quiero morir de la pena quisiera que me tragara la tierra y me vomitara en China, en eso estoy con mis pensamientos cuando veo en entrar un hombre muy elegante, guapĂ­simo que parecĂ­a un mismito Dios de esos que son de los mitos griegos, una sonrisa que me dio que estĂĄ de infarto, mis mejillas se vuelven a ponerse rojas de la vergĂŒenza, cuando derrepente oigo que me dice, hola soy Alan tu esposo de mentiras y me da una mirada burlona, me armĂł de valor y le pregunto que porque habĂ­a dicho que era su esposa y que habĂ­a hecho con mi ropa, me responde de lo mĂĄs natural que era la Ășnica manera de me atendieran rĂĄpido, despues saca de la bolsa del saco que cargaba mis diminutas prendas y me dice de una manera muy pero muy coqueta, que debo de dejar de andar por la calle de esa manera y como ya estĂĄbamos ahĂ­ solos le digo que ni en sus mĂĄs remotos sueños se le ocurra volver a recordar lo que pasĂł en ese cuarto de hospital. narra Alan. despuĂ©s de un tiempo sale la enfermera a avisar que mi esposa habĂ­a reaccionado del desmayo que le habĂ­a dado y me da acceso al cuarto donde estaba ella, aunque no se porque motivo me ponĂ­a nervioso solo de recordar cĂłmo iva vestida y que yo le habĂ­a quitado las prendas de su hermoso y voluptuoso cuerpo, la miro estĂĄ un poco desubicado, pero cuando me ve automĂĄticamente se le ponen rojas las mejillas y no es para menos, segĂșn yo para aligerar el ambiente le digo quĂ© soy su esposo falso y que no debe de andar por ahĂ­ asĂ­, aunque en realidad me daba rabia solo de imaginar que iva vestida asĂ­ para alguien mĂĄs y no era para mĂ­, de muy mala gana saco de mi bolsillo sus atractivas prendas que con mucho gusto le quite. en eso estĂĄbamos tratando de entablar una conversaciĂłn cuando vuelve a entrar la enfermera y me dice que necesitaba los datos de mi esposa y yo la miro a ella pidiendo ayuda porque ni siquiera sabĂ­a cĂłmo se llamaba, ella capta mi mirada y le dice a la enfermera que ella se los iba a dar para que no hubiera ningĂșn error, ahĂ­ fue dĂłnde escuchĂ© su nombre, la enfermera termina de anotar y sale porque dice que el dolor vendrĂĄ a valorarla para ver si ya puede darle de alta, nosotros solo le asentimos, entra el doctor, la revisa y nos dice que ya pasĂł el peligro, que ya me la puedo llevar a casa, nos dice el doctor que nos deja solos para que se cambie, le pasĂł la gabardina para que se ponga y me doy la vuelta aunque quisiera ver no podĂ­a, se cambia y salimos de ahĂ­, la llevo a su casa al salir de la camioneta me dice que solo espera una cosa en esta vida y es solo no volverse a topar conmigo, pero lo que ella no sabe es que vivimos en el mismo edificio.
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