El hombre esperaba ansioso en el motel en el cual habían acordado el encuentro. Esa persona lo traía de las narices y no le importaba admitirlo. Había dejado a su esposa e hijos por lo que había entre ellos, había apostado todo lo que tenía. Cuando llegó, abriendo la puerta, con sus anteojos oscuros y su cabello a tono se le abalanzó prácticamente. Le abrazó y besó. — POR DIOS COMO TE EXTRAÑÉ— Decía excitado mientras desabrochaba su camisa, sin perder tiempo para besar su pecho. Ella se dejó arrastrar hacia la cama. Él prácticamente arrancó la ropa de su cuerpo. Con desesperación lamió sus pezones y buscó entre sus piernas su agujero para hundirse en él. Ella gimió de satisfacción mientras él la montaba de forma salvaje. Siempre le había parecido un hombre tan medido que el cont

