Carolina se despertó con una agradable sensación entre sus piernas. Era Thomas, acariciándola de manera intima, pasando sus dedos por sus labios vaginales de manera tentadora... Él mordió su oreja y con su otra mano comenzó a amasar su pecho mientras con el pulgar hacía círculos alrededor de su pezón y luego lo pasaba frotandolo. — Despertaste...— murmuró él. — Mmmm...— fue la respuesta de ella que estiró su cuerpo, llevando sus brazos hacia atrás para atraer la cabeza de Thomas hacia ella que comenzó a lamer su cuello. —Me gusta tu cuerpo pequeño Carolina, es muy manipulable — le dijo y con la mano que tenía entre sus piernas levantó la pierna que no estaba apoyada para acercar su glande a su entrada. Comenzó a frotarlo hasta que ella susurró. — Por favor Thomas...— Entonces hundió

