–Y eso de que este lugar es tan peligroso que no querías que viniera por aquí, y así podías restregarte con otras, ¿sabes qué? Se inclinó hacia él y lo miró de cerca. –Empiezo a trabajar aquí mañana por la noche. Pero ahora mismo, creo que voy a volver ahí dentro, voy a coger al primer tío que pase ¡y me voy a acostar con él! Y tú… será mejor que no te acerques a mí o no necesitaré esta pistolita para acabar contigo. Devon sitió como la entrepierna de su pantalón crecía considerablemente al verla hecha una fiera sacando su naturaleza dominante al exterior. Sintió que le ardían las venas y casi lanza un gemido. Lo único que quería era dominar ese fuego y someterla a él; quería dominarla tan fuerte que olvidara el nombre de Trevor. –Ahora que ya conocemos tu verdadera identidad, ¿por qué

