Roberto había llegado muy temprano a la oficina su semblante parecía rejuvenecido, saludó a todo el personal que se le cruzó de camino a su oficina, pidió a su asistente un café cargado, y sentó en la silla detrás de su escritorio, llamó a su asistente, le ordenó que el personal de limpieza fuera hasta su oficina limpiará su desastre y que le consiguiera un nuevo equipo de cómputo sin olvidar recuperar todo aquel archivo que estuviera en la computadora que se encontraba destrozada en el suelo, y por último pidió que todo estuviera listo en menos de una hora, la asistente de inmediato comenzó a dar indicaciones para hacer cumplir las exigencias de su jefe. Roberto tomó del café amargo que un empleado cafetería, le llevó, este le esbozó una sonrisa, y como nunca antes, Roberto respondió a

