Llegó el último día de los feriados y la familia se había reunido para un asado de despedida. Jano corría por el jardín de la casa de Cata, mientras el hermano mayor de ella, preparaba la carne. Matías había comprado chocolates y vinos para todos en un gesto de agradecimiento por su hospitalidad. Sentado desde la galería veía a Cata bromear con sus primos y nada le parecía más hermoso. -No la cagues.- escuchó a su lado y giró para ver como Luli tomaba asiento a su lado mientras abría una cerveza. -Perdón, no te escuché.- le dijo él con falso disimulo. -Sí lo hiciste. Cata es la persona más buena que conozco, es tan inteligente que hasta logra intimidar, pero en el fondo es demasiado frágil. No me escuchó cuando le dijo que Pablo era una mala persona, y por un tiempo creí que me habí

