Narra Steve:
Y ahí estaba ella, tan bella como la recordaba antes del accidente, solo que ahora estaba más pálida, sus mejillas apenas y tenían color, su cabello algo desarreglado, su ropa una camisa floja de SHIELD y unos pantalones deportivos que supongo que Nat le ha conseguido o prestado, tiene una bolsa de suero colgando de un aparato de metal que está inyectado a su brazo, pero aún era esa chica pequeña y única que conocí hace unos días, y de la cual estoy empezando a sentir cosas demasiado fuertes.
Sin pensarlo mucho o razonarlo, corrí a envolverla en mis brazos para cerrar mis ojos al sentirla y respirar el aroma de su cabello.
—No sabía que le haría tanta falta.— susurra divertida, su dulce voz suena algo rasposa, quizás por el accidente, pero aun así era ella.
—Creí.. que... estabas... — negó callándome mientras se separaba con cuidado por su brazo y delicadez de estado.
—No pensaba morir ahí, tendrán que traer a un batallón para eso. — murmura con una sonrisa de lado.
La volví a estrechar en mis brazos con delicadez soltando un suspiro aliviado. Cómo extrañaba verla, su aroma, su cabello castaño cayendo de sus hombros, su sonrisa que dice que en todo momento hay que ver el lado positivo a pesar de las dificultades, sus ojos cafés demostrándome la profundidad en ellos, todo en ella extrañaba.
—¿Por qué no estás en cama? — pregunté separándome para voltear a verla angustiado. Ella debería estar reposando y no andar caminando por las instalaciones, y menos después de un ataque de un robot homicida.
—El doctor me dijo que podía caminar por aquí y distraerme un poco. Me ayudará a reponer fuerzas y energía.— murmura bajo encogiéndose de hombros.
—Aun así no puedes andar sola por acá después de lo que pasó.— dije algo serio pero comprensivo.
—No está sola Capitán.— volteo a ver de dónde viene esa voz con acento marcado y veo que es su hermana, Wanda apoyada desde el marco de la puerta.
—Wanda, buenos días.— saludé cortésmente con un asentimiento de cabeza.
—Creo que serían tardes, lo cual me hace querer preguntar ¿por qué vino tan tarde?— dice mirándome curiosa mientras se acerca a nosotros, haciendo que ___ volteara a verme de igual manera.
—Tuve un contratiempo.— murmuro bajo un poco nervioso rascándome la nuca.
—Está bien Steve, al menos haz venido a verme y lo aprecio mucho.— la castaña me sonríe comprensiva tratando de quitar un poco de culpa de mis hombros.
—¿Puede cuidarla un rato, Capitán? Necesito ir a entrenar, el director Fury me ha dicho que necesito mejorar con mis habilidades para poder estar preparada en un futuro ataque. — murmura la castaña mayor con una sonrisa de lado, seguro recordando los hechos anteriores.
Quizás ella también sienta culpa como yo sobre lo sucedido, y muy seguramente su hermano también.
—No te preocupes, yo me encargo de ella, Wanda. — le regalo una sonrisa a la nombrada y ésta asiente, dejándonos solos a ___ y a mí luego de retirarse por el pasillo y perderse entre este.
—Bueno, ¿qué te gustaría hacer? — pregunta curiosa la castaña viéndome de nuevo.
—Pues, me gustaría enseñarte un lugar que me gusta y creo que tal vez te gustará a ti igual. — dije sosteniéndola para ayudarla a caminar con cuidado.
Caminamos un rato por los pasillos, claro sin dejar de tener cuidado con ella y caminando a su paso para no presionar su cuerpo a un esfuerzo mayor, hasta que la llevé afuera de una puerta que por fuera parece una puerta común de un armario para guardar armamento o inventario de la base, pero era algo más que eso...
—Wow, es lindo este lugar. — murmura con voz divertida viendo la puerta polvosa y deteriorada, parecía ser un viejo armario sin uso actualmente, la verdad cualquiera lo pensaría.
—No deberías de juzgar a un libro por su portada, pequeña. — sonreí divertido abriendo la puerta para que entrara ella siguiéndola con cuidado, caminamos el pequeño pasillo que tenía hasta el final en donde había una pequeña terraza donde se observaba el cielo y una pequeña mesa con una silla para poder leer ahí o simplemente disfrutar el atardecer cuando el Sol se esconde en el horizonte.
—Steve... Este lugar es hermoso. — murmura sorprendida viendo todo el panorama.
—Me alegro que te guste, ___. —dije viéndola con una pequeña sonrisa.
—¿Gustarme?, Steve, ¡este lugar es increíble!. — sonrío inconscientemente al ver su gusto por el lugar y la ayudo a sentarse en la silla mientras me apoyo en el marco de la puerta que conecta la pequeña terraza con los brazos cruzados relajado.
—Muchas personas dicen que este lugar no vale la pena o simplemente no les interesa estar aquí, por eso no vienen por acá, además que ninguno aparte de mí sabe sobre él. — hice una mueca viendo desde lo alto los cielos —A veces me gusta venir aquí para despejar mi mente de todo lo abrumante que es la vida en general y en especial la mía. — sonreí de lado —Este lugar siempre me ayuda a lograr calmar y silenciar mis pensamientos, es algo personal para mí…— volteé a verla, quién me escuchaba y miraba atentamente a mis palabras —Por eso es que no les he mencionado de este lugar ni a mis compañeros de trabajo o amigos, además que tengo miedo de que se burlen también. — la castaña me dio una sonrisa comprensiva.
—Pues si ellos se burlan o te dicen algo sobre este lugar son idiotas, este lugar es hermoso... Pero sobre todo relajante. — coincide con una sonrisa que logra hacerme sentir que no importaba la opinión de los demás.
—Muchas personas deberían pensar como tú, tener mente abierta ante cualquier cosa. — murmuré asintiendo a sus palabras y poniendo una mano sobre la suya en un impulso.
—Gra-gracias Steve. — murmura levemente sonrojada por nuestro toque y quito mi mano al verla algo incómoda.
—Bueno… vamos a tu habitación, te llevaré para que descanses un poco después de todo este recorrido. — dije por lo bajo ayudándola a pararse con cuidado.
Salimos de ahí y la fui a dejar a su cuarto no sin antes traerle comida porque no había comido en casi todo el día según me había comentado ella, y ayudarla a acomodarse en su cuarto para que no sintiera dolor alguno mientras lo hacía.
Al salir me fui a mi habitación y me acosté en la cama un rato pensando en todo lo que pasó esta tarde, fue lindo pasar este tiempo con ella, espero que a ella también le haya gustado o al menos que la haya ayudado a distraerse después de tantos problemas en tan poco tiempo. Tal vez sea por la visión o por la culpa, pero cada vez me doy cuenta que mis sentimientos hacia ella son más fuertes y no quiero asustarla o alejarla. Buena hora de no saber cómo tratar a una mujer o de tener a Bucky para ayudarme o aconsejarme de qué debo hacer.
No me di cuenta cuando ya era casi la media noche. Ella de seguro ya estaría dormida, por lo cual decidí ducharme y cambiarme, me acosté en la cama y solté un suspiro relajado de la comodidad que sentía en ese momento y por la calidad de tarde que tuve hoy.
Mañana será otro día... Mucho mejor a éste, o al menos eso espero o trataré de hacerlo.
Justo así dormí con una sonrisa en mi cara descansando toda la noche.