-¿Hamilton? -Sí- lo escucho carraspear -. Me preguntaste cómo conseguí tu número. -Sí… -Se lo pedí a tu amiga de ojos verdes- contesta. Oh Emma, ¿qué hiciste? -Oh, no me dijo, por eso pregunté. -Está bien, yo le pedí que no te dijera, tus amigos pudieron haber escuchado y estarías sin celular ahora. -¿Y qué te hace pensar que no están conmigo ahora? -Me respondiste el mensaje, si estuvieras con ellos no lo hubieras hecho. Tiene razón. -¿Para qué me llamaste? -Quería asegurarme de que estuvieras bien. ¿Qué? ¿Acaso escuché bien? -Supongo que sí estás bien- no contesto -. Entonces buenas noches. Cuelga justo después sin poderle decir algo, tampoco es como si tuviera mucho para decir, me quedé muda. Tomo un respiro, sí, de nuevo; y le escribo un mensaje: “Buenas noches, y

