Recibiendo sonrisas de algunos, y desprecio de otros. Mi discurso continuaba. —Mi primera impresión al entrar por esas puertas fue el recibiendo que tuve. Cada uno corría entre papeles sin mirar más allá, la recepcionista no me reconoció, y sin importar si fuese o no parte de la compañía; su trato no fue agradable...—Continué.—La presentación de una compañía, lo es todo. Es la cara con la que recibimos a un cliente y es el mismo rostro con el que todos nos recordarán. Apartir de ahora; quiero empatía y cariño por parte de todos. Desde el de rango más alto, hasta el más bajo. Me importa muy poco si han tenido un día de mierda, o si se les está cayendo el mundo encima. Al cruzar esas puertas todos somos un grupo de personas alegres que darán la cara por ésta compañía.—Carraspeé.—De igual m

