—Hey. —Llama mi atención. —Sí, claro —. Susurra entregándomelo. —Si gustas, puedo explicarte un poco sobre la obra. —Este chico sabe lo que hace, explica tan minuciosamente como si de un profesor se tratase. Al finalizar la clase, decido quedarme un rato para hablar con Lucas, ya todos se han ido. Él es buena persona, amigable y muy sonriente. —Me gustaría que fuéramos amigos. Claro, si tú aceptas. —Recoge sus cosas y las mete adentro de la mochila. —Sí, claro. —Sonrío. El timbre suena y nos despedimos, él sale primero y yo quedo sola en el salón. Cojo mi mochila y cuando voy camino a la puerta, siento una brisa fría, que me hace sentir un escalofrió en toda mi espina dorsal. Escucho mi nombre en una voz varonil haciendo que me detenga, me quedo ahí parada ni una estatua. A decir verdad

