En clase de Ciencias el profesor no hace nada más que hablar, bla, bla, bla, que pereza, cuando al fin suena el timbre salgo del salón a mi próxima clase: Trigonometría. No he podido sacar de mi mente ese beso que me di con Liam. Sus labios sobre los míos fue algo... ¿sensacional? No sé si esa es la palabra correcta, pero sus labios son lo más exquisito que he probado en toda mi vida. Sonrío como una tonta y agacho la cabeza para que el profesor no me vea. Todo mi día transcurre con normalidad. Voy camino a casa cuando un auto frena a mi lado, miro y es Lucas. Él me dedica una linda sonrisa. —Hola, Hanna, vamos te llevo a casa. —Se ofrece, busca una canción en la radio y la comienza a tararear. —Sí, claro —. Digo subiendo al auto. Me abrocho en cinturón de seguridad y reviso mi teléf

