El sonido de las aves resonaban por el lugar, me costaba abrir los ojos para apreciarlos, sabía que están en casa pues el aroma de Tessa sobre mi cuerpo me anunciaba que así era. Aunque no recuerdo bien cómo llegué aquí, tampoco lo sucedido anoche, sé que era el ritual pero mis recuerdos son borrosos. Abro los ojos para encontrarme con la mujer que se convirtió en mi todo, su cabello alborotado sobre mi pecho, su mano sosteniéndome como si temiera que escapara. Paso mi mano por su delicada espalda, ella como siempre duerme sin preocupación alguna, utiliza solo una pieza de ropa interior, es una sin vergüenza innata. No quiero despertarla, estoy seguro que no quiero saber que hora es, menos que día, solo quiero quedarme así, los dos por toda la vida, ella durmiendo sobre mí y yo acaric

