Mi cuerpo temblaba de miedo, Dante me recostó en la cama, él se deleitaba besando cada una de mis pecas, debo ser honesta en decir que no he sido una santa, tuve un novio por dos años, exploramos nuestra sexualidad, después un par de chicos con salidas casuales. Pero aún así jamás estuve con un hombre mayor, al menos no con uno que tuviera una familia desquiciada.
-Eres bellísima Tessa, tu cuerpo es como una obra de arte.- mencionaba mientras dejaba ligeros mordiscos en mis muslos.-
-Dante yo…-
-Shss juro que seré gentil.- mencionó acercándose a mis labios, los atacó sin piedad alguna, hizo que reaccionara rápidamente, lo abracé enterrando mis uñas en su espalda.-
Dante se acomodo entre mis piernas, jugó con mi intimidad un momento hasta que sentí como se abría paso, quería decirle que se detuviera, sentía que me estaba rompiendo por dentro, cuando pude decir algo él ya había ingresado por completo.
-Tu interior es adictivo Tessa.- mencionó moviendo sus caderas, el dolor ya no estaba ahora el placer se apoderaba de mi cuerpo, lo quería más cerca. Su calor me estaba envolviendo por completo. Dante levantó mi cintura para tener más acceso, creo que no podía dejar de ver su rostro, él sentía placer en lo que hacía, el mismo que yo en este momento.-
-Dante.- susurré
-Dime Tessa ¿te gusta?- preguntaba moviendo su cadera, él sabía muy bien cómo volver loca a una mujer.-
-Si, por favor no te detengas.-
-No lo haré, todavía no Tessa.-
El calor de nuestros cuerpos era abrasador, sé que sudábamos por montones; mi cabello estaba pegado a mi frente, Dante se estaba deleitando con mi cuerpo, sus dedos quedaban marcados en mi piel, me tomaba con rudeza, me olía y detallaba a la perfección.
Justo cuando llegué a mi clímax el gruño, sé que sonará extraño pero sentí que algo en mi interior se quemaba, su pene se hacía más grande, al punto que ya no pudo moverse más, solo escuchaba como decía lo extasiado que estaba.
-Está sensación es sublime ¿dónde habías estado estos años Tessa?- mencionó llenándome por completo, el calor seguía y envolviéndome, ahora desde el interior.-
Me dio un beso que casi destroza mis labios, con cuidado me ayudó a poner la bata y se sentó, pude evidenciar el rastro de nuestros fluidos, era como una cascada, jamás había visto algo así.
-¿Quién eres el realidad?- mencioné sentándome a su lado, como pude envolví mi cabello haciendo un recogido nada prolijo, Dante me limpiaba el rostro, había mucho sudor.-
-Fueron más de dos años sin sexo Tessa, pero siento que toda una vida sin sentir algo como lo de ahora, eres un ser especial que deseo tener a mi lado.-
-Dante amor ¿si pudiste o tuviste un fracaso?- mencionó Ágatha llegando cerca a la cama, la escuchaba detrás de las mantas.-
-Dile al doctor que venga.- respondió Dante.-
-Me va a revisar ¿no es así?-
-Nadie te tocará, confía en mí.- Dante me dio un último beso, respiro profundo y frunció el ceño.-
-Mi señor voy a realizar la prueba.- mencionó el doctor abriendo un poco la manta, me entregó un pañuelo.-
-Dámelo.- mencionó Dante, yo se lo entregué, él lo llevó a su pene y lo limpió, había fluidos así que lo mojó por completo.-
-Señor yo…-
-Nadie le tocará la intimidad, aquí puedes ver que si lo hicimos, su bata está húmeda en la entrepierna si quieres verificar, pero por ningún motivo permitiré que la toquen.-
-Entiendo mi señor.- mencionó el Doctor, Dante le entregó el pañuelo, el hombre salió y notificó que el acto había sido celebrado, que la mujer había sido tomada como amante oficial.-
Retiraron las mantas, yo seguía sentada, los hombres hablaban entre ellos, las mujeres solo me observaban, me sentía como una presa entre los leones.
-Tessa ya puedes irte.- mencionó Dante, no me miró a los ojos.-
Me levanté de la cama, una mujer de edad me lanzó un cubo de agua, estaba realmente helada, toda mi bata se humedeció, ellos podían detallarme por completo.-
-Ha sido purificada.- mencionó la mujer.-
Entre ellos habían susurros, no entendía que decían, solo me detallaban de pies a cabeza.-
-He dicho que te retires.- Mencionó Dante con frialdad.-
Su hermana vino a mi lado y me explicó por dónde debía ir, caminé por un largo pasillo, hasta llegar a una puerta de madera con grabados terroríficos, hombres sin rostros y flores marchitas.
-Está será tu habitación, te quedarás aquí hasta que salga el sol.- mencionó la mujer, espero que ingresará para poner seguro desde afuera.-
Supongo que había llegado a mi prisión, busqué por todos lados como encender la luz, no era mucho, solo unas tenues que alumbraban pequeñas zonas, sobre la cama había una pijama blanca y una mesa con comida. En su mayoría frutas, sin importarme que tuviera veneno comencé a devorar todo, moría de hambre. Pasé al baño y tomé un ducha.
Cepillé mi cabello frente al espejo, pude detallar mi cuerpo por completo, estaba lleno de marcas, Dante sí que fue rudo con su supuesta farsa.
Me puse la bata blanca y salí al balcón, la noche era fría, algo me decía que ya era más de las doce, la luna estaba llena, tan grande y hermosa, yo solo observaba a mi alrededor, el viento seguía susurrando que no era un buen lugar.
Volví a la habitación, la recorrí por completo, pese al lujo que había me causaba miedo y escalofríos. Me metí bajo las sábanas, la cama estaba caliente, acomode muy bien la almohada y cerré los ojos, no me explicaba que había pasado, como fue que accedí a tener relaciones con Dante, pero lo más extraño es que jamás en mis experiencias sexuales sucedió lo de esta noche, ningún m*****o masculino creció en mi interior ni mucho menos una esperma caliente al punto de quemarme.
Cuando por fin me quedé dormida, sentí que alguien se recostaba a mi lado, iba a gritar pero escuché su voz, era Dante.
-Soy yo Tessa, vine a dormir contigo, no te preocupes.-
Yo no respondí, solo me concentré en cerrar mis ojos de nuevo, dormí muy bien, al punto que me despertó el canto de los pájaros, el sol ya había salido.
Me di la vuelta a revisar si Dante estaba pero no fue así, se había ido o quizás lo soñé, no lo sé. Me senté en la cama, estire mis brazos para quitar un poco de pereza, un reloj de cucú indicaba que eran las 7:00am.
Con la luz del día pude revisar la habitación, habían esculturas de mujeres romanas, una pintura enorme de un paisaje, candelabros con velas y muchas piezas doradas. Caminé hacia el armario y lo abrí, había vestidos de fiesta muy elegantes, incluía zapatos y todo tipo de accesorios, al revisar más a fondo parecía de mi talla.
Tome un vestido blanco con flores silvestres, me ajustaba el pecho y cintura pero mi cadera quedaba suelta, me di un baño y me vestí, mi cabello suelto en ondas, tomé unos tacones blancos, era lo más sencillo que encontré.
Mientras revisaba mi vestido la puerta se abrió, era la madre de Dante quien llegaba. Ella me observó de pies a cabeza y después habló.
-Pensé que te encontraría durmiendo, que eras una holgazana.- Hoy vestía de verde oscuro, un traje de dos piezas, unos tacones negros y de nuevo mucho maquillaje.-
-Lamento decepcionarte.- mencioné
-Eres una altanera, te crees mucho por qué mi hijo te eligió como amante, pero creo que no sabes muchas cosas.-
-¿Cómo que seré utilizada y desechada? O quizás algo más.-
-Todas al principio se muestran dóciles por qué saben que tendrán un paga, después cuando deben irse sacan las garras, ojalá que no sea una tonta que se enamore de Dante, él jamás dejará a Ágatha por una pobretona.-mencionó
-Entendido.- respondí.
-Vamos que te esperan.- mencionó caminando, yo iba detrás de ella, iba recordado el camino por si debía huir, la sensación de pena y dolor se sentía en el ambiente.-
Llegamos al comedor, habían muchas personas ya sentadas desayunando, Dante estaba a la cabeza y a su lado Ágatha.-
-Aquí estás, pensé que no saldrías todo el día de la habitación.- mencionó Ágatha poniendo su mano en el pecho de Dante, el solo me observaba.-
-Alice enséñale donde debe sentarse la amante.- mencionó Víctor, padre de Dante.-
-Claro, las mujeres como tú se sientan en el suelo.- mencionó sonriendo, vi como puso una charola de plata sobre el fino mármol, había una rebanada de pan y una botella de agua.-
-Arrodíllate y come.- mencionó Ágatha.-
-No lo haré.- Respondí
-¡Insolente!- gritó Ruth.-
-¿Así es como tratan a la mujer que les darán un hijo? Seré tratada peor que un perro y se burlarán de mí según veo.-
-¡No eres nadie! Una simple arrimada que está sacando las garras, no mereces ni nuestra agua .-
-¡Suficiente!- gritó Dante golpeando la mesa, una copa cayó al suelo rompiéndose.-
-Amor debes reprenderla, que sepa cuál es su lugar.- La tonta de Ágatha solo se burlaba de mí.-
-Tessa vete a tu habitación.-
-¿Qué?- pregunté
-¡Largo de mi vista!- Volvió a gritar Dante, sé que mi rostro estaba rojo, moría de ira por sus gritos.-
Me di la vuelta y caminé hacia mi habitación, iba maldiciéndome por aceptar esto, yo era la culpable.
Llegué a la habitación y cerré la puerta con fuerza, quería romper todo lo que hubiera a mi paso pero debía calmarme, no debía afectar a mi bebé con mis impulsos.
Un tiempo después se abrió la puerta, era Dante quien ingresaba, puso el seguro y se levantó de su silla, arregló su traje y caminó hacia mi, yo retrocedí hasta el balcón .
-No quiero verte.- mencioné
Dante me tomó de la cintura y me abrazó, sus besos estaban mis hombros y cuello.
-Tessa te dije que sería así.-
-Pensé que me dirían cosas ofensivas, algunas palabras, pero no actos tan crueles que pisotean mi dignidad.-
-Quiero que salgamos, te llevaré a un restaurante para desayunes y después te llevo al taller ¿te parece?- mencionó apretando mis mejillas.-
-Está bien, quiero un desayuno completo, incluido algo dulce.-
-Te compraré un banquete.-
-Esta bien.- mencioné suspirando.-
Dante volvió a su silla de ruedas, los dos salimos ante la mirada de todos, el padre se acercó y le susurró algo al oído, eso hizo que se enfureciera. Solo vi como apretó los puños y siguió su caminó, yo iba justo detrás, los autos nos esperaban, me subí al igual que el, cuando ya estábamos un poco lejos le pregunté.
-¿Qué te dijo tu padre?-
-No quiero hablar de eso.- mencionó observando por la ventana.-
-Entonces iniciaremos con los secretos.-
-Tessa…- Dante trató de sostener mi mano pero no lo permití.-
Fueron treinta minutos de camino y los mismos de silencio, se hacía tan grande que por poco nos expulsaba del auto.
-Tessa háblame.-
-No deseo, solo llévame a comer
-Mi padre mencionó que los líderes de las familia quedaron complacidos con lo que vieron anoche.-
-¿Qué fue lo que vieron si estábamos cubiertos?.-
-Tu cuerpo bajó la bata húmeda, desean que después de cumplir la misión con mi familia pase a manos de ellos.-
-En pocas palabras, que me vuelta la puta de la secta.-
-Así es.-
-¿Lo permitirás?-
-Por supuesto que no, antes de que eso pase los asesinare a todos.- respondió apretando mi mano.-
“Estoy en un espiral donde no sé qué es verdad y que es mentira, a penas conozco a Dante y siento que quiero estar a su lado, apoyarlo pero a la vez sentirme por primera vez en la vida, parte de algo. Solo espero que no me esté equivocando.”