Ruby Después de salir corriendo despavorida por el miedo a ser descubierta, llegué a la calidez de mi apartamento. Tomé un baño rápido y me vestí... había decidido hacer las cosas por mí misma, ya que veía que nadie hacía nada y la paciencia no es mi mayor virtud. Busqué rápidamente un turbante y unas gafas negras y me los puse, a pesar del momento del día, en donde el sol ya se había ocultado. Mi plan era pedir trabajo en el bar de Alonzo, aprovechando la explosión que acabó con el club, pero debía pensar la manera de librarme de ser inyectada y de ser obligada luego a tener relaciones sexuales con alguno de esos imbéciles. Tenía mis dudas al respecto, pues estaba consciente del peligro al que me vería expuesta, pero después de pensarlo muchas veces me dispuse a salir de mi apartamento

