Ruby Cuando Carl me detuvo para decirme que alguien me buscaba jamás imaginé encontrarme de nuevo con ese hombre. El pervertido que había estado espiándome desde quien sabe cuánto tiempo, pero la persona que a la vez me salvó de ser atacada por un maldito bastardo. Mi sorpresa fue grande, al saber que él no me reconoció, pues la marcara y la peluca roja ocultaba mi identidad, pero estaba tan molesta que no fui nada cortés con él, hasta que me sacó de quicio y me levanté para largarme de ahí, sin embargo, me detuve cuando afirmó haber conocido a mi madre. Ella nunca me habló de ese sujeto, así que estuve prevenida todo el tiempo con él, pensando que era un embustero, aunque, el hecho de que mencionara los aretes que mi mamá me había dado antes de morir me hizo pensar que decía la verdad.

