Estaba pensando en una buena explicación a lo que estaba pasando y una forma de retener a Alexandra en New York, en lo que Michel resolvía ese gran problema que ahora teníamos, cuando de repente escuché unos golpes en la puerta del baño... -Richard... ¿Estás bien?¿Por qué cerraste con seguro?- -En un momento salgo... espérame afuera.- -Está bien.- Después de meditarlo tanto salí del baño un poco más relajado. -¿Se puede saber qué está pasando?¿Por qué tú y Michael están tan nerviosos?- -No te preocupes por nada... estamos bien, solo que él estaba preocupado por tu audición... Alex... ¿Quisieras ir conmigo a la sucursal del periódico aquí en New York?- Alexandra me miró con el ceño fruncido y un poco extrañada. -¿Escuché bien?- yo asentí. -Lo siento .. debo tomar el avión de regreso y

