Chariose tenía tanto que hacer que tuvo que cenar en su oficina, sin embargo, estaba tan inquieto que no pudo terminar su costoso plato de frutas exóticas, lo hizo a un lado completamente fastidiado de todo. Soltando aire por la boca dejo la pantalla holográfica para reacomodarse sobre el respaldo de su cómodo asiento, dejando por esa noche sus pendientes. Su mente en cambio, continuó trabajando, las palabras de la pobre chica enloquecida revotaban por su mente una y otra vez, intentaba sin descanso resolver lo que ponía en jaque su reino, además sentía que estaba tan cerca que no podía abandonar el asunto así como si nada, algo tenía claro, “la” responsable de la masacre en el burdel era la misma que aterrorizó su ciudad, y no solo eso, tenía tanta lógica saber que la enemiga no estaba

