Los nervios se comían a la pelirroja mientras trotaba por los pasillos con rumbo a su habitación, al mismo tiempo en que las imágenes de los besos de Chariose se apoderaban de su consternada mente rota, su cuerpo aún caliente y deseoso no paraba de humedecerle su parte inferior como una máquina de lujuria, y es que acababa de pasar lo que tanto tiempo había fantaseado, al fin se había podido hacer de los labios del rey que le quitaba el aliento, alimentando su esperanza de poder formar la vida normal por la que tanto estaba luchando, se relamió los labios mientras caminaba, en ese momento, las puertas de su habitación se extendían frente a ella; y con los ánimos renovados, entró en el con su corazón galopando en su pecho, su mente trabajó, aún tenía mucho por hacer, así que con la emoción

