Stefan
Alessia trató de ignorar mi presencia durante toda la cena pero por más que intentaba se que le era difícil, ella trataba de ponerle atención a su amiguito que ahora me comenzaba a parecer más fastidioso que antes.
Entre más me ignoraba más hervía mi sangre. ¿En verdad hará como que nada paso? ¿Así será?. Lo único que está haciendo es demostrar que tengo razón, en verdad es una muchachita hormonal. Finalmente decido ignorarla yo también, su padre hablaba conmigo pero cada vez que ella soltaba una carcajada con él idiota de su amiguito mi vista se dirigía a ella.
¿Por qué se me es tan difícil ignorarla? Lo he hecho muchas veces, me ha gustado siempre pero la he ignorado pero al parecer no fue lo suficiente. Pero es que cómo diablos voy a ignorarla si anoche la tuve bajo mi cuerpo, gimiendo mi nombre, mi amigo estuvo dentro de ella, la hice mi mujer... Stefan aleja esos pensamientos de tu mente — dije en mi mente al sentir como mi m*****o quería saltar fuera de mis pantalones al recordar a Alessia desnuda y en mi cama.
—Stefan ¿Estás bien? — escucho la voz de su padre.
—Eh... si.. — respondí.
—Te noto un poco distraído — comentó él.
—No se preocupe, estoy bien solo me perdí en mis pensamientos— con cierta mariposa revoloteando dentro de mi mente, termine en mi mente.
Al terminar la cena nos reunimos en la sala, los padres de Alessia se retiraron, Lex salió a despedir a su novia y yo rogaba por qué su amigo saliera ya de casa, quería hablar con ella aunque sea un momento.
—Te veré mañana en la universidad Lessi— por fin se puso de pie él y se despide. —La pulsera se te ve hermosa — señaló la pulsera en su muñeca, ella la observó y sonrió, arqueo una ceja al observarlos.
—Es mi regalo favorito, no me la quitaré, me encantó en verdad, te acompaño a la salida... — dijo un poco nerviosa al ver que no apartó mi mirada de ellos.
—Hasta luego Stefan —se despidió, solo asentí y los vi ir a la salida, rodé los ojos.
Sabía que Alessia no volvería a la sala así que me puse de pie y caminé hasta el pasillo, espere a que ella se despidiera de su amigo y justo cuando iba pasando directamente para subir las escaleras e ir a su habitación la tomé de la cintura y la lleve hasta la sala, la acorrale contra una de las paredes y mi cuerpo, inmediatamente su aroma inundo mis fosas nasales y sentí que podía perder el control, respire hondo tratando de tranquilizarme.
—¿Q-Qué haces? — pregunta nerviosa con su respiración agitada, sonreí internamente.
—Necesitamos hablar — dije con voz fría. Sus bellos ojos color ámbar se clavaron en los míos.
—¿Ah sí? Pues yo... no quiero hablar contigo, no tengo nada que hablar... — dijo cortante, reí con amargura. ¿Enserio hará como si nada paso.
—Pues yo si tengo algo de que hablar contigo —dije viéndola con frialdad.
—No quiero escucharte –¿Por qué se negaba a escucharme?. —Te ahorraré todo, ya se que me dirás que lo que pasó fue un error, no te estoy pidiendo nada Stefan, puede que estuviera borracha pero se lo que hice, fue mi decisión. Así que lo sé eso fue solo de una noche, dejaste claro que no podría haber nada entre nosotros, no te preocupes no me haré ilusiones tampoco solo por haber estado en tu cama, olvida lo que pasó Stefan — habló con frialdad justo como yo le hable en aquella discoteca, y eso solo me provocaba besarla al ver como sus labios se movían al hablar.
—¿Acaso tu lo vas a olvidar? — cuestione.
—Creo que ya lo olvidé, ya no recuerdo mucho — dijo con una sonrisa. Pegue mi cuerpo más al suyo, sus senos se pegaron a mi pecho. ¡Maldición! ¿Qué hago viendo sus senos?.
—Puedo recordarte lo que pasó mariposita, solo basta que tu lo quieras así – susurré cerca de su rostro, ella me observaba con sorpresa, su respiración aún más agitada, bajé mi rostro al suyo quería probar de nuevo el sabor dulce de sus labios.
—¡Stefan! —escuché la voz de Lex, Alessia puso sus manos en mi pecho y me alejo de ella— Aquí estás, Alessia, creí que ya estabas en tu habitación.
—Si, justo iba para mi habitación, igualmente que pases buenas noches Stefan — dijo viéndome con malicia. Se acercó hacia Lex y dejó un beso en su mejilla. —Descansa hermano.
—Descansa pequeña — respondió Lex, sentí una punzada en mi pecho al escucharlo decirle pequeña, la realidad me golpeaba. Suspire y mire a Lex. — ¿Y cómo vas? — preguntó.
—Bien... ¿Cómo vas tú? ¿Problemas?— inquiero sentándome en el sofá a su lado.
—No sé qué haré Stefan— comentó.
—Sabrina ¿Verdad? — pregunté, él asintió — Lex, deja esa mujer, ella solo acabará contigo, no sé cómo la soportas.
—La quiero... – dijo y lo observé con una ceja arqueada.
—Pero no la amas Lex, es mejor terminar eso ahora— el suspiro y cubrió su rostro con sus manos.
—Lo dices por experiencia— comenta y me tenso — lo siento Stefan, no quise....
—No te preocupes Lex... Ya lo he dejado atrás — dije.
—Stefan.... disculpa – lo interrumpo.
—Debo irme, nos vemos mañana Lex — me despedí de él.
—Una vez más, lo siento, hasta mañana hermano — salí de la casa con una tormenta en mi interior...
Llegué a mi penthouse y me serví un trago, me acerque al balcón observé todas las luces de la ciudad, los fantasmas del pasado vuelven a salir de vez en cuando, cuando crees haberlos olvidado, cuando crees que ya tendrás paz.
—Llegaste... ¿Cómo te fue? — preguntó ella.
—Creí que no estarías – dije.
—Llegué por la tarde. ¿Qué pasó? ¿Por qué estás bebiendo?.— pregunta interesada.
—Solo necesitaba un trago— respondí.
—Bueno yo también necesito uno —se sirvió un trago y llegó junto a mi.
—¿Qué te pasa en verdad, Stefan?...
—Recordé que quizás no merezco ser querido por nadie...— respondí con sinceridad, ella me conoce muy bien y no me dejaría tranquilo hasta decirle la verdad.
—Otra vez pensando en ella, olvida eso, pasó hace mucho, ella no merece que ni la pienses, esa víbora...
—Lo sé, pero... no lo sé, duele pensar en lo que perdí y que fue mi culpa...
—No fue tu culpa, fue de ella, su maldad ocasionó eso, no fue tu culpa Stefan, ella buscó sacar lo peor de ti y lo logró— suspiré sintiendo el dolor en mi corazón —Si te enamoras de nuevo, elige bien.
—No, no creo que me enamoré...
—Mereces ser feliz Stefan...
—Tal vez no... — ella negó y bebió de su trago — Tal vez debería quedarme contigo, tenemos muy buena convivencia — dije tratando de olvidar lo que sentía.
—Jajaja eres un idiota, no me quedaría contigo, tu mereces quien te ame y yo también... Solo debemos esperar nuestro momento... El amor llegará cuando menos lo esperes — dijo observando el cielo. A mí mente vino Alessia, pero yo no podría ofrecerle amor... No quiero lastimarla, pero ella ha despertado algo en mi. Algo que no quiero dejar salir, bebí todo el líquido de mi vaso y me serví otro poco mientras me quedaba junto a ella, observando el cielo, que esta noche no era iluminado por las estrellas…