Stefan
—Ya no bebas Stefan, terminarás borracho — me regaña ella.
—Tal vez así logro olvidar todo— le dije, bebiendo todo el contenido de mi vaso de un solo trago.
—¿Qué ocurre Stefan? ¿En verdad todo esto es por lo que pasó? —pregunta —No quiero que vuelvas a caer en ese agujero Stefan, no más por favor— pidió quitándome mi vaso.
—¿Hasta cuando te ocultaras en mi penthouse? — cuestione.
—Evades mis preguntas bien, no insistiré— menciona — por ahora — murmura. —No me estoy ocultando en tu penthouse— respondió a mi pregunta.
—¿No? Pero si llevas meses aquí — le reprochó.
—Tú me dejaste quedarme — respondió restando importancia, ruedo los ojos.
—Deberíamos salir como antes, junto a Lex ¿Qué dices? — pregunto.
—Digo que ya debo irme a dormir — dijo dirigiéndose a la cocina para lavar los vasos.
—¿Por qué evitas salir conmigo y con Lex? ¿Acaso no somos amigos?.
—Siempre fui tu amiga, no de Alexander — respondió cortante.
—Pero ustedes se llevaban bien ¿Ocurrió algo? ¿Por qué no quieres que Lex se entere que volviste?.
—Estás muy curioso hoy, no ocurrió nada Stefan, volví y no es necesario que él se entere. No tiene por qué saberlo, no insistas — respondió irritada.
—Cálmate solo era una pregunta — dije levantando mis manos en señal de rendición.
—Pues haces muy frecuentes ese tipo de preguntas — dijo con cierta molestia.
—Es simple curiosidad, digas lo que digas los tres siempre fuimos unidos — ella me observa pero no dice nada —Van, tu sabes todo de mi. ¿Acaso hay algo que yo no sepa?.
—Si lo que quieres es que me vaya de tu penthouse, dilo de una vez — dijo molesta.
—¡Oye cálmate! Lo siento si, no volveré a decir nada, pero deberías confiar en mi, se que algo me ocultas — me acerque a ella y la abracé, ella soltó un suspiro.
—Perdóname, no debí hablarte así, no es que no confíe en ti, pero estoy bien así Stefan, las amistades no son para siempre — expresó con tristeza.
—La tuya y la mía si— le dije — Al menos hasta que quieras algo más conmigo — bromeó, ella da un puñetazo en mi pecho. —¡Auch! ...
—Imbecil, deja de decir estupideces — reclama.
—Jajaja, tan mal estoy — digo riendo.
—Simplemente no eres mi tipo, contigo es mejor de lejos.
—Heriste mis sentimientos, si ya vives conmigo, es poco lo que nos falta — la molesto de nuevo.
—¡Qué asco! ¡¡Ya callate, Stefan!!— la abrazo nuevamente.
—Te quiero enana — deje un beso en su cabeza — me iré a dormir— le digo.
—Está enana puede patearte las bolas — dijo molesta — yo también iré a dormir, por cierto ¿A quien trajiste anoche? No sueles traer a tus... ya sabes... bueno sueles traerlas aquí.
—Estás muy curiosa, como tu no me dijiste nada yo tampoco te diré, buenas noches enana... – ella me observó molesta. Anoche le avise que dejara el penthouse y por eso me pregunta, pero no pienso decirle con quién pase la noche.
Me acosté para dormir pero el aroma de Alessia se sentía en mi almohada, cambié todas las sábanas pero su aroma quedó en mi almohada.
—Alessia... debes salir de mi mente, suelo destruir lo que amo... — el dolor punzante en mi corazón me hacía recordar aquel día, por más que pasen los años, jamás la olvidaré...
Alessia
Daba vueltas por toda la habitación ¿Qué pretende, Stefan? Me rechazó, me dijo que esto era imposible y ahora pretendía besarme en mi propia casa ¡Dios! me tiré sobre la cama, tuve que controlarme para no abalanzarme sobre él, su aroma me vuelve loca, sus labios claramente me invitaban a besarlo, me voy a volver loca, él me esta volviendo loca.
No puedo sacar de mi mente la noche que pasamos, aún puedo sentir sus manos sobre mi piel, sus labios dejando besos sobre mi cuerpo, aún puedo sentirlos, un escalofrío recorre mi espalda al recordar todo y cierro mis ojos. ¿Cómo hago para olvidar esa noche? No podré, es algo que siempre llevaré en mi mente...
....
Ha pasado una semana desde que pasé la noche con Stefan... hoy tengo clases en la universidad, tomé un baño y me puse un pantalón de mezclilla n***o, una blusa rosa ajustada y mis zapatillas blancas, tomé mi bolso y salí de mi habitación.
—Buenos días — saludé a mis padres que ya se encuentran en la mesa listos para desayunar.
—Buenos días, hija, toma asiento — me pide mi madre.
—¿Vendrás temprano a casa? — pregunta papá mientras bebe café.
—Iré a la casa de Melissa después de la universidad, ella me ayudará con un trabajo, así que vendré un poco tarde — conteste mientras como una tostada.
—¿Quieres que Lex vaya a recogerte? — pregunta ahora.
—No te preocupes, tomaré un taxi, seguro Lex estará muy ocupado — dije.
—Está bien, pero si necesitas algo no olvides llamar — dijo él.
—Claro que sí papá, los veo después, los amor— me despedí de ellos y salí rumbo a la universidad.
Mi día pasó entre clase y clase, almorcé junto a Nico y Meli. Nico está haciendo su último año en la universidad y está a punto de hacerse cargo de la empresa de su familia y él está muy emocionado por eso, a Meli y a mi aun nos falta un poco para dejar la universidad.
—¿Quieren que las lleve a casa?— pregunta Nico.
—No te preocupes Nico, iremos a comprar unas cosas y luego iremos a casa, así que ve tranquilo — le dijo Melissa, muy poco convencido sube a su auto y se marchó.
Salimos de la universidad y cuando nos alejamos un poco un auto n***o y hermoso se detuvo a un lado de nosotros, trate de ignorarlo sabía perfectamente quien era.
—Alessia sube al auto, tenemos que hablar. — pidió él.
—¡No puede ser! — exclamó Meli— Ve con él Alessia — me dijo y negué. ¿Por qué insiste tanto en hablar? Creí que ya había quedado claro todo. — Anda escuchalo tal vez y no quiere decirte lo que piensas.
—¿Estás de su lado o del mio?..
—Del lado de amor y tan desinteresado no me parece — dijo ella observándolo ya que el bajo el vidrio de la puerta de auto.
—Alessia por favor — pidió él.
—Bien... iré con él, te veo en casa, ya sabes si llaman...
—Si... sí diré que estas conmigo, anda ve y suerte — me despedí de ella y subí al auto de Stefan lo observé con seriedad.
—¿Qué es lo que quieres, Stefan? — pregunté siendo directa, él empezó a conducir — Crei que todo había quedado claro hace días.
—Para mi no Alessia, fuiste tu la que hablo, ni siquiera sabes lo que quiero decirte...
—Y no es como que me importe mucho — respondí cortante, él guardó silencio.
Llegamos al edificio donde vive, estaciona el auto y se gira a verme.
—Stefan... te dije que entendía que todo lo que pasó fue un error para ti y... — Su mirada sobre mí me estaba poniendo nerviosa.
—¡¡Maldita sea, Alessia!! Ya deja de decir eso — dijo pasando sus manos por su cabello — Yo... no puedo sacarte de mi cabeza, me estás volviendo loco mariposita, dime ¿Cómo olvido que estuviste en mi cama? ¿Cómo olvido tus besos?... — Sus preguntas me dejan sorprendida.
—Stefan....
—Te tengo presente en mi mente, no hago más que pensarte, tu aroma sigue en mi almohada Alessia... — Se acerca más a mi — Me gustas Alessia... — confiesa, busco en su mirada algo que me diga que miente pero no veo nada. Si pensarlo más corto la distancia entre nosotros y lo beso, mi corazón late desbocado, sus manos se enrollan en mi cintura y mis manos se enrollan en su cuello, me levanta y le coloca sobre su regazo, colocó mis piernas a ambos lados de su cuerpo y me besa con pasión....