Capítulo 3 — Eres mía mariposa

1678 Words
Alessia Stefan seguía besando mi cuello, mientras sus manos acariciaban mis muslos bajo mi vestido, su toque me prendía, mi centro palpitaba deseoso por atención, lo quería, quería que fuera él, quería hacerlo con él. Quiero estar entre sus brazos y que me haga suya, quiero que él sea el primer hombre, quiero entregarme a él. —Stefan...— dije en un susurro, mientras siento como sus besos bajaron hasta mis pechos — ¡Mmmh! ¡Stefan!. —Mi mariposa, hueles delicioso, te deseo Alessia — susurra sin despegar sus labios de mi piel. —Stefan— siento como sus manos suben por mis piernas levantando mi vestido hasta mi cintura, dirige sus manos hasta mi trasero, su toque posesivo y a la vez delicado, sin tratar de lastimarme, acaricia mis nalgas por debajo de la tela de mis bragas. —Por favor, Stefan, hazme tuya por esta noche, quiero saber que se siente estar entre tus brazos — le pido jadeante. — Serás mi perdición Alessia – murmura levantando su rostro, su aliento choca con el mío, está ebrio lo sé, no sé qué tanto pero quiero que sea mio por esta noche. Me deposita en el asiento del copiloto de nuevo, deja un beso en mis labios y me coloca el cinturón de seguridad, enciende su auto y minutos después llegamos a un lujoso edificio. Deja el auto en el estacionamiento y me ayuda a bajar, subimos al ascensor y marca el número de uno de los últimos pisos. Las puertas se abren y llegamos a un lujoso penthouse. Al cerrar la puerta el me toma por la cintura y me carga, enrollo mis piernas alrededor de su cintura haciendo que mi vestido se levante, él me agarra fuerte de las piernas y me lleva hasta la que creo es su recamara. Me besa intensamente, siento como muerde mis labios, duele pero se siente delicioso, me deposita sobre la cama y se coloca entre mis piernas, los nervios me invaden pero estoy decidida de entregarme a él. —¿Estás segura de esto, Alessia? — pregunta sin dejar de besarme. — Estás ebria – dijo. —Lo estoy y tú también lo estás, sé lo que quiero Stefan, solo hazlo — le pido. Esta es mi primera vez, no se si él lo note, pero no se lo diré. Se levanta y me sienta sobre la cama, subió mi vestido sacándolo por completo, mis pechos quedan libres debido a que no llevo sostén, lo único que tengo aun son mis bragas, veo como sus ojos me observan y estos brillan llenos de lujuria. Me alegra saber que por lo menos provocó deseo en él. Me pongo de pie, quedando frente a su pecho ya que es más alto que yo, dirijo mis manos hasta su camisa y comienzo a subirla hasta quitársela y dejar su torso desnudo, acaricié todo su torso de manera suave, veo como él cierra sus ojos al sentir mi toque, sus brazos se enrollan en mi cintura. Se inclina un poco hasta estar cerca de mi rostro, deja besos cortos en mi mejilla, hasta llegar a mi oído. —Eres muy hermosa, Alessia, tu cabello rubio y largo, es tan suave y hermoso, me encantan tus ojos, ellos me hipnotizan y pierdo la razón por completo — susurró en mi oído, su aliento caliente chocando contra mí piel, estoy a su merced su voz ronca me derrite. Esto es lo que he soñado, sus palabras hacen a mi corazón latir con prisa, esto es lo que he soñado, él hablándome así. Se que mañana posiblemente me diga que es un error, ya me ha rechazado, así que decido atesorar sus palabras y dejarme llevar por él, solo será una noche, no debo ilusionarme, lo seguiré amando en silencio, hasta que mi corazón se canse de hacerlo. Stefan me deposita sobre la cama con cuidado, el en ningun momento aparta su vista de mi, se arrodilló sobre la cama justo entre mis piernas, acaricia mis muslos hasta llegar a mi v****a, toma mis bragas y comienza a sacarlas lentamente por mis piernas hasta quitarlas por completo. —Abre tus piernas lo más que puedas, quiero observar por completo tu lindo coño - pide, sus ojos oscurecidos de deseo. Hago lo que me pide, siento como mis mejillas se calientan. El observa mi v****a y pasa su lengua por sus labios, dejándolos húmedos, se ve tan sexy cuando lo hace. Me sonríe y lleva sus manos hasta la bragueta de su pantalón, se puso de pie y quitó su pantalón junto a sus bóxer, quedando así completamente desnudo, baje mi vista a su m*****o, trague con dificultad al observar su tamaño, eso sin duda me dolería. ¿Cuanto media eso? Seguí observando, podía ver sus venas y era grueso. Si antes estaba nerviosa ahora lo estoy más. Volvió a colocarse entre mis piernas se inclinó y besó mis muslos con delicadeza hasta llegar a mi v****a, sus manos abrieron los labios de mi v****a y sentí como su caliente y húmeda lengua pasó por toda mi v****a buscando mi cavidad, hizo círculos con su lengua en mi c******s, quise cerrar mis piernas pero el las tomo con fuerza, me retorcía sobre las sábanas cada vez que lamia mi v****a, su lengua entraba en mi cavidad, las sensaciones en mi cuerpo eran increíbles, senti una sensacion extraña en mi vientre, mis paredes se contrajeron, quise retenerlo, pero su lengua volvió a atacar mi c******s y uno de sus largos dedos entro en mi... —Vamos nena dejate llevar será fascinante - dijo con voz ronca con su boca cerca de mi v****a, sentí su aliento caliente y siguió su trabajo con mi clítoris, mis paredes se contrajeron aún más, mi cuerpo se estremeció, quise gritar, mi respiración era cada vez más agitada. —¡AHHH..! - jadeo, mi pecho sube y baja rápidamente, mis piernas tiemblan, Stefan levanta su vista hacia mi mientras saborea sus labios disfrutando de mis jugos. —Tan dulce y deliciosa- dijo en gruñido satisfecho, eso fue un magnífico primer orgasmo, se inclinó hacia mí y beso mis labios, sus besos eran tan intensos cada uno de sus toques era como si quisiera grabar mi cuerpo, la textura de mi piel, sus labios saboreaban los míos con ímpetu como si también desea guardar el sabor de mis besos, debe ser solo una sensacion mia. Se arrodilla entre mis piernas y posiciona su pene en mi entrada, trato de relajarme y no pensar en el dolor, mi amiga dijo que la primera vez siempre duele, sentí como su punta entró en mi y luego se introdujo de golpe, solté un quejido de dolor y cerré mis ojos con fuerza, sentí una lagrima salir por la esquina de mi ojo, su m*****o seguía dentro de mi y dolía, respire profundo, podía sentir su mirada sobre mi. —¡Alessia! - me llamó sorprendido, abrí mis ojos y efectivamente me observaba sorprendido.- ¿Eras virgen? - pregunto y yo solo asenti, se inclinó hacia mí, sus ojos pude ver un rastro de ternura en ellos, acarició mi mejilla limpiando una de mis lágrimas. ¿Por qué no me lo dijiste?. —Creí que me rechazarías o te ibas a decepcionar por que no soy experimentada - respondí con un poco de vergüenza, él me sonrió con ternura, haciendo a mi corazón emocionarse. —No haría eso, ya estamos aquí y debía seguir con lo que empecé pero de haberlo sabido hubiera entrado más despacio en ti - dijo - dime si duele demasiada- pidió y asenti, su m*****o aun seguía dentro de mí, se levantó despacio retomando su posición, se movió lentamente dentro de mi, dolio pero apreté las sábanas y aguante el dolor, yo lo quería dentro de mí y debía soportar, debo ser fuerte. Sus movimientos siguieron lento, luego el dolor fue reemplazado por el placer, comencé a gemir y él comenzó a aumentar el ritmo de sus estocadas, él agarró fuerte mis piernas y comenzó a entrar más rápido y profundo en mi, el dolor se mezclaba con el placer ya que su m*****o al ser grande aun me dolia cuando entraba en mi. Pronto sentí como mis paredes se contraen y el gruño de placer, otro orgasmo estaba cerca, Stefan mordió sus labios, su mirada fija viendo en como nuestras intimidades se unía, sintió mi mirada y sus ojos quedaron fijos en los míos mientras seguia penetrandome, mis paredes se contrajeron aún más baje mi vista a sus labios viendo como los moría, él no quitó su vista de mi. —¡Ohhh... si! ¡Ohhh... Nena si...! - gimió cuando me dejé llevar por el placer, en ningún momento desvié mi mirada, tuve mi orgasmo observando sus ojos. —¡Stefan ahhh...! - gemi mientras mi cuerpo se estremecía. Él siguió penetrandome con más fuerza sus manos apretaron aun más mis muslos, los cuales estaban alrededor de su cintura, jadeaba cada vez mas, senti como me lleno de su caliente semen- ¡Eres mía mariposa! - dijo vaciándose por completo dentro de mi, por su frente bajaban gotas de su sudor, su torso estaba sudado y se veía tan hermoso él había sudado haciéndome sentir placer. Se acercó a mí y dejo un beso menos rudo en mis labios y se acostó a mi lado con su respiración agitada, me tomo con uno de sus fuertes brazos y me atrajo a su pecho acarició mi cabello y sonreí feliz escuchando los latidos rápidos de su corazón. —Descansa un momento- dijo - No hemos terminado aún mi bella mariposa - me dijo, levanté mi vista hacia él y me regaló una sexy sonrisa. Y así pasó lo hicimos dos veces más, mis piernas no aguantaron más, las sentía temblorosa, estoy segura que él podía seguir más pero yo ya no tenía fuerzas, me quede dormida entre sus brazos, sintiendo el calor de su cuerpo junto el mio, fue un buen cumpleaños y una noche muy placentera a su lado....
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