El cariño de un hombre

1338 Words
-¿Que has hecho que?... -no puedo con mi cara de sorpresa- Isabella no necesito que hagas eso, soy buena con la espalda, ¿Porque lo hiciste?, acaso no me crees capaz, no entiendo tus razones -Simple, por qué quiero que regreses con vida, la última ves que fuiste a un saqueo, tuve que curar tus heridas y cuidarte día y noche ya que casi mueres por la infección, precisamente porque el arma estaba envenenada, no dudo de tus habilidades pero ya nadie pelea con honor. En el último asalto, interceptamos una caraba que hiba de las minas a la ciudad capital, vencí a mi rival pero en un descuido me hirió la pierna con una daga que llevaba oculta, de no ser por Isabella, quizás no habría logrado sobrevivir, mis recuerdos de esos cuatro días son confusos solo recuerdo que el dolor era insoportable y cuando desperté, estaban Isaac y mi hermana con ojeras y lágrimas en sus ojos. Desde entonces es mucho más insistente en medidas de precaución, y aunque me duela aceptarlo tiene un poco de razón. -Esta bien, pero tengo que hacerle mantenimiento, que pasará si yo misma me cortó? -Eso no pasara, Antonio agrego un compartimento en la empuñadura para hay poner los cartuchos con el veneno, mientras no presiones el pomo no se agregara el veneno a la hoja. -Woo.. Han pensando en todo. -Tanto Antonio como yo sabemos lo terca y orgullosa que eres, así que no existirán fallas está vez, tu armadura también está casi lista. -Ya te dije que es muy pesado usar armadura, prefiero velocidad. -La fabricamos de un material muy ligero y muy resistente y no es la típica armadura cuando la veas te encantará estoy segura. La cara de mi hermana es de emoción, y no quiero arruinarlo, así que le doy el gane. Después de comprar todo lo que necesitábamos, íbamos de regreso a nuestra casa cuando en una tienda vi que hiba llegando un hermoso vestido de un rosa palo y detalles con dorado, es el regalo perfecto para mi hermana, más tarde volvería para comprarlo. Era tradición en el reino que cuando una joven llegaba a cierta, se realizará una pequeña ceremonia religiosa y en la plaza de la aldea se presentaban oficialmente como jóvenes casaderas y tenían que bailar con todos los jóvenes casaderos de la aldea que estuvieran interesados en cortejarla, pero era decisión de la familia si aceptaba o no casar a la joven. Cuando llegamos a casa nos está esperando un cuervo en la ventana, es decir que alguien del gremio nos envió un mensaje. Tomé con delicadeza el bolsillo en su pata para sacar el pedazo de pergamino con un mensaje cortó y conciso de nada más y nada menos que del Jefe de los Tigres Blancos, mi padre. -"Tenemos que hablar, te espero en el lugar de siempre al anochecer" El tono del mensaje, denota urgencia o quizás enfado, creo saber el porque. -¿Ha pasado algo? -pregunta Isabella, un poco preocupada- -Nada, quizás es sobre el trabajo o para hablar de mañana, de cualquier forma tengo que salir regresaré tarde, así que no me esperes no debes de estresarte un día antes de tu cumpleaños. Dejo a mi hermana en casa y me dirijo al lugar donde me espera mi padre. Cerca del lago hay un lugar que está rodeado de arbustos y árboles, el cual fácilmente puedes pasar de largo si no sabes cómo entrar al pequeño prado de flores, donde enterremos a mi madre es el lugar perfecto, ya que nadie salvo mi padre, mi hermana y yo sabemos de este lugar, y con el tiempo se volvió nuestro punto de reunión. Antes de salir de la aldea recuerdo el vestido que vi y decido ir primero a la tienda y comprarlo. -Buenas tarde señorita, en que puedo ayudarle?. -me saluda la mujer encargada- -Hola, disculpe, me gustaría comprar el vestido rosa palo y dorado que llegó está tarde. La mujer me mira y me pregunta -No quiero menospreciarla, ni ofenderla pero, ¿Tiene usted suficiente dinero para comprar ese vestido?, es un vestido caro Sé que no lo parecemos pero tenemos suficiente oro para ser nobles y entiendo las dudas de la mujer, pero no puedo evitar molestarme un poco por su pregunta. -Claro que tengo suficiente dinero, ¿Cuánto cuesta el vestido? -saco mi bolsa de monedas y lo pongo en el mostrador- -¿Cuesta 30 monedas de oro? -Pense que había dicho que era caro, -saco 35 monedas de oro- también voy a querer esos zapatos. -apunto o unos zapatos, que resaltaban por qué estaban llenos cristales-. -Muy bien enseguida se los en vuelvo también -la mujer saca la caja donde guardaba el vestido y también una caja para guardar los zapatos- Justo cuando voy a salir, irrumpe sin la más mínimo de educación Julieta la hija del márquez, una jovencita mal criada y berrinchuda de cabello chino y n***o que siempre era un problema peinar, por eso compraba litros de tónico para suavizar sus rulos, de ojos grandes cafés, tés pálida tanto que parecía enferma y delgada -Quiero el vestido que recién te llegó, el rosa con adornos dorados. Cuando escuché que también buscaba el mismo vestido supe que era momento de irme, no había dado ni cuatro pasos fuera de la tienda cuando los gritos de Julieta llegaron a mis oídos -"¿Como que lo acabas de vender?" Apresure mi caminar no tenía tiempo que perder, discutiendo con esa berrinchuda, Mi padre me espera. Cuando entro el pequeño prado veo a un hombre alto, robusto, de barba y cabello canoso, que en su juventud al igual que yo era pelirrojo, miro como una lágrima escapa de sus negros ojos mientras deja una rosa roja en la tumba de su amada. -He llegado padre, disculpa el haberte hecho esperar. Limpia con su mano la lágrima rebelde que escapo de sus ojos y toma aire, para después mirarme con fiereza -Bienvenida hija mía, ¿que te ha hecho demorar tanto? mira con curiosidad los paquetes que dejó en el suelo para sentarme en una roca -Tuve que tomar un pequeño desvío para comprar el vestido que usara mañana Isabella en su cumpleaños. -No puedo creer que mis dos hijas ya estén en edad de casarse, su madre estaría orgullosa de ambas. -Yo no me casare, no soy material para esposa. -digo tajante- -Si todo sale bien en el próximo trabajo, ya no seremos Criminales y podrás casarte, y aún que no, tu cara aún no es descubierta nadie sabe de nuestro parentesco, si llegarás a encontrar el amor sabes que nada ni nadie te impedirá tener una vida normal. -¿Normal?, nada en mi vida es normal, no pondré a nadie en riesgo, suficiente hay con mi hermana y conmigo que no tuvimos opciones, no me malinterpretes no te culpo, tuviste tus razones. pero sabes de sobra que yo no soy una mujer para matrimonio. ¿que sucedió? tu mensaje decía que teníamos que hablar. -Hay temas a tratar y uno de ellos es precisamente tu matrimonio y el de tu hermana. No puedo negar que sus palabras me tomaron por sorpresa. ¿porque ahora quiere que me case?, tengo veinte años, casi considerada una solterona. -Hija yo no sere eterno, más temprano que tarde moriré, y me gustaría que cuando ese momento llegue, tengan a un hombre a su lado que les de protección y cariño, no quiero que te marchitez sin conocer el cariño de un hombre, tu más que tú hermana eres quien más me preocupa. -Padre, por Dios, hierba mala nunca muere, lamento decepcionarte, pero yo no necesito de un hombre que me proteja, mi hermana tampoco, si ella quiere casarse que sea su decisión y no será porque necesite que la protejan, y deja de decir tonterías, tu no nos criaste para ser esposas y estar detrás de un hombre, nos hiciste fuertes, inteligentes e independientes.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD