Cap. 14: Consuelo y Alfredo.

1228 Words
Cap. 14: Consuelo y Alfredo. La situación de Ángela en un abrir y cerrar de ojos se volvió una pesadilla de la cual no podía despertar. Toda su vida se basaba en la ausencia del jefe de la familia Sosa. Durante dos décadas pudo fingir ser una heredera gracias a que su benefactor costeaba todos sus estudios y gastos acordes al lugar donde recibía su educación. Para sus compañeros la historia de la "heredera misteriosa" era fácil de creer, un chófer en un auto de lujo se encontraba a su disposición y sabía la forma correcta en que los ricos y poderosos se relacionaban; la fachada era perfecta. Su origen era sencillo, solo la nieta de la ama de llaves de la mansión de la familia Sosa, su madre tenía el puesto de secretaria ejecutiva en la empresa y su padre era un fantasma que desapareció antes de nacer. Esa vida no era apropiada para una escuela de élite y la ausencia de Alfredo Sosa era la pieza principal en su farsa. La historia de amor prohibido entre Alfredo Sosa y Consuelo Méndez era un secreto que todos en su círculo social conocían, pero nadie se atrevía a mencionar en voz alta. Alfredo Sosa, el heredero rebelde que todos creían que llevaría a su familia a la ruina, mientras Consuelo Méndez era la princesa del hombre más rico del país, dulce y recatada, eran incompatibles. Los padres de Alfredo le exigieron que mantenga la distancia con la joven, la familia Méndez era conservadora y tenía concertado un matrimonio por conveniencia con un magnate extranjero luego de terminar su educación, su familia temía que Antonio tomé represalias contra sus negocio si esos rumores llegaban a sus oídos. Consuelo se mantenía en su papel, pero su corazón se agitaba con cada mirada coqueta de su compañero de clase. Ella era la presidenta de la clase y la coordinadora de muchas de las actividades extracurriculares, una de ellas era un grupo de estudio para los estudiantes con peores promedios. Alfredo se unió al grupo solo para molestar a su familia; en ese momento, el atractivo de la chica era ser el conflicto con su familia. En apariencia todo se desarrollaba de forma habitual; los esfuerzos de la chica dieron sus resultados. Sus alumnos habían mejorado sus promedios, con la excepción de Alfredo, cuyo promedio decayó. Consuelo se acercó y preguntó: "Si quieres, puedo ayudarte a mejorar". Ese fue su peor error. Cayó en su trampa de miel y eso la llevaría inconscientemente a su destrucción. El acercamiento fue natural y en pocos meses se volvieron muy cercanos. Lo que comenzó como tutorías se convirtió en un romance apasionado que debía mantenerse en secreto. Terminaron sus estudios y comenzaron sus estudios universitarios; sus destinos eran los mismos: finanzas y administración de empresas. Los primeros tres años universitarios fueron su luna de miel. Para la sociedad, eran solo dos jóvenes acaudalados que solo frecuentaban los mismos lugares, pero su pequeño departamento en un barrio de clase media era su refugio. El lugar era completamente lo opuesto a lo que acostumbraban en su vida diaria; los vecinos los trataban como una pareja joven de estudiantes. Consuelo disfrutaba ese estilo de vida. En una salida al parque, se hizo amiga de una mujer de mediana edad. Esa mujer siempre adoraba hablar de lo orgullosa que se sentía de su hijo, un médico y pese a que nunca lo conoció a ella le parecía que era alguien amable por las historias que contaba. Al llegar a su cuarto año de universidad, Consuelo comenzó a desesperar. Llevaban casi cinco años de relación y Alfredo no quería formalizar su relación de pareja. Ella tenía un compromiso; en pocos meses debería casarse, pero el hombre que juraba amarla no hacía nada para evitarlo. Una noche regresó al departamento que compartían y lo encontró vacío, su ropa no estaba, no había una nota o explicación. Marcó su teléfono una y otra vez, pero nadie contestó, con dolor en su corazón fue hasta su casa principal. La imagen la destrozó, Alfredo acariciando el vientre abultado de esa "amiga de la infancia" que siempre le reclamó. No sintió necesario insistir, su decisión fue clara, ella fue la tonta que se dejó enamorar por el chico rebelde. Salió de la casa, fingiendo que todo estaba bien, le ofrecieron llamar un chofer ya que comenzaba a llover. Su corazón estaba roto; el hombre que amaba jugó con ella, y su padre la veía como moneda de cambio que aseguraría un futuro próspero para su conglomerado. La lluvia fue la fachada perfecta para cubrir su dolor fluyendo por sus mejillas. Caminó durante horas sin rumbo fijo, y al sentir que sus pies dolían, solo se desplomó en la calle. Un muchacho con ojeras y uniforme médico la ayudó a reincorporarse. - ¿Eres médico? - susurró Consuelo. Él hizo un gesto de asentimiento con su cabeza mientras la veía llorar. - ¿Sabes que es peligroso para una jovencita salir a estas horas sola? ¿Puedo acompañarte a tu casa, si lo quieres? - Ella negó con la cabeza. - No tengo casa, ni familia. - Una voz familiar los sacó de sus pensamientos. - Jorge, ¿por qué tardas tanto? Me preocupé y salí a buscarte. - Él muchacho quiso explicarle, pero ella se arrodilló junto a la joven y la consoló. - Consuelo, cariño, ¿qué sucedió? - Entre sollozos le relató toda su historia y la razón de su necesidad de compromiso con Alfredo. Amanda la abrazó con ternura. - Ven a mi casa, descansa y habla con tu padre. Nosotros no tendremos mucho, pero estarás cómoda. - A Jorge le parecía impulsivo el actuar de su madre, pero no era una mujer que dejaba lugar a objeciones. La casa de Jorge y Amanda no estaba muy cerca de donde convivían con Alfredo, por lo que ubicarla sería difícil si la buscaban. Esa mañana se preparó para hablar con su padre, quería cancelar su compromiso. Fue hasta su casa de la infancia y pidió hablar con su padre a solas; le exigía romper el compromiso -papá no puedo casarme, estoy embarazada-. Su padre se indignó de tal manera que la golpeó - ¿quién es el padre del bastardo? ¿el hijo de los Sosa? ¿sabes que siempre se lo relacionó con la hija de la cocinera? esa es la razón por la que sus padres están a punto del colapso, dicen que la embarazó. - sacó un fajo de billetes y se los tiro en la cara - soluciona tu desliz y prepárate para casarte con la familia Castillo-. Antonio sentía el corazón herido, su hija le falló, lo que nunca supuso que esas palabras impulsivas significarían la última vez que la encontrara con vida. Alfredo nunca supo qué fue de la vida de Consuelo, nadie le informó de su visita hasta meses después. Regresó al lugar donde convivían, ya era conocida la historia de la joven heredera que huyó para evitar el matrimonio, el lugar se encontraba intacto, protegido por una capa de polvo. Supuso que ella nunca lo elegiría y cedería frente a su padre cuando llegara el momento del matrimonio, pero para su sorpresa optó por desaparecer. En ese momento no sabía si le dolía más que se casara o que nunca más la volviera a ver.
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