Cap. 22- ¡Tengamos un hijo! Con una nueva perspectiva de su vida, Renata hizo su primer cambio de vida. Envió el mensaje a su gran amigo Gonzalo para darle las buenas nuevas; es su confidente desde niña, pero para todos los compañeros era solo su jefe. El viaje fue agotador, llegaron tarde y mientras terminaban de poner todo en su lugar; Jorge revisaba el correo, eran solo las facturas habituales, pero una carta enviada del poder judicial le hizo doler el corazón. Temía abrirla, pero reconocía la urgencia de la situación, era una respuesta a sus trámites de adopción. Durante años, muchos niños pasaron cortas estadías a su cuidado, algunos necesitaban cuidados médicos especiales o solo un lugar donde estar hasta el momento de regresar con su familia biológica o adoptiva. Pero Milo fue un

