Cap. 22- ¡Tengamos un hijo!

632 Words
Cap. 22- ¡Tengamos un hijo! Con una nueva perspectiva de su vida, Renata hizo su primer cambio de vida. Envió el mensaje a su gran amigo Gonzalo para darle las buenas nuevas; es su confidente desde niña, pero para todos los compañeros era solo su jefe. El viaje fue agotador, llegaron tarde y mientras terminaban de poner todo en su lugar; Jorge revisaba el correo, eran solo las facturas habituales, pero una carta enviada del poder judicial le hizo doler el corazón. Temía abrirla, pero reconocía la urgencia de la situación, era una respuesta a sus trámites de adopción. Durante años, muchos niños pasaron cortas estadías a su cuidado, algunos necesitaban cuidados médicos especiales o solo un lugar donde estar hasta el momento de regresar con su familia biológica o adoptiva. Pero Milo fue un caso diferente, fue muy parecido al de Renata, sus posibilidades de vida eran escasas y tanto sus padres como familiares directos firmaron los papeles para renunciar a cualquier tipo de reclamo futuro. El tiempo de arrepentimiento pasó y Jorge se postuló para la adopción legal, tenía los antecedentes y buen respaldo financiero, pero el rechazo fue claro; por su edad no calificaba para la adopción. El hombre no sabía cómo comunicar la información, solo dejó el sobre y se refugió en su cuarto. Era claro que Milo lo veía como un abuelo, en el viaje pudo notar que ya no era tan activo como lo fue con Renata, pero no quería dejar ir a ese pequeñito que le devolvió la sonrisa a su hija. Amanda terminaba de recostar a Milo por lo que no notó la difícil situación, pero tanto Renata como Rodrigo revisaron las palabras de ese papel, fingieron estar cansados para poder salir sin dar muchas explicaciones. El CEO invito a la muchacha a una cita tranquila, tenían mucho de qué hablar, Rodrigo sentía demasiado cariño por esa criatura como para dejarlo ir. Renata revisaba una y otra vez su celular tratando de encontrar una respuesta, pero las especificaciones sobre quienes clasificaban para una adopción para niños con discapacidad o retraso en el desarrollo era demasiadas. Renata: - ¿por qué es tan difícil? - susurró entre lágrimas. Rodrigo: - lo resolveremos, encontraremos la forma. - la abrazó, parecían una pareja a punto de perder un hijo. Renata: - No es tan simple, papá es perfecto, pero no califica por la edad. Yo solo soy joven. - se largó a llorar, no tenía ninguno de los requisitos para postularse. Rodrigo: - podríamos buscar otras opciones, tal vez podríamos presentar una solicitud en conjunto. - le dolía ver la misma mirada que aquella noche. Renata: - Con esto no se puede jugar o tomar a la ligera, entiendo que quieres ayudar, pero esto es algo demasiado importante y no quiero ningún riesgo. Quiero ser su mamá, cuidarlo y darle el amor que merece- Rodrigo: -Renata no estoy jugando, tengo el dinero y el poder para lograr lo que quiero, Milo es también importante para mí, podemos presentar una solicitud en conjunto para criarlo. - Renata: - Es demasiado. - ella sabía que tenía razón quien le diría que no. Rodrigo: - seamos sus padres, hazlo por Amanda y Jorge, yo lo haré por Vicente y Gloria. - Renata: - ¿Recuerdas que tienes más familia? El Sr. Eduardo te matará. - quería hacerlo entrar en razón. Rodrigo: - Soy adulto, además adora a los niños. - su abuelo seguro sería un gran bisabuelo de Milo. Renata: - ¡estás loco! - Rodrigo: - intentemos, total el no ya lo tenemos. - un hijo y con Renata era todo un sueño. La joven cedió, era algo extraño, pero si lo lograban y Rodrigo huía de la responsabilidad ella podría estar preparada para cuidar al pequeño niño.
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