Capítulo 21 Recién amanece y ya me estoy alistando; las cervezas sí que me relajaron la mente y cuerpo, me olvide de mi vida real; la ropa deportiva del hermano de Antoni, me queda holgada pero nada mal. Anoche les dije que debía irme a primera hora, espero no lo hayan olvidado, no quiero irme sin despedirme o como si estuviese escapando. Con tan solo abrir la puerta de la habitación me llega el olor a café (¡que rico!); salgo y me dirijo a la cocina y ahí se encuentran María y Antoni. -¡Buenos días! Lamento hacerles madrugar. –Les hago puchero. -¡Buenos días! Tranquila cariño, lo hacemos casi a diario, “el que madruga, coge agua clara” -¡Eso es correcto! Es la única forma que nos rinda. -¡Ven, come

