Capítulo 13. Después de las palabras de mi padre, me importo un bledo lo que decían o que dirán de mi acompañante y ahora amigo Dimitri. Como ya había presentado públicamente a mí amigo, no faltaba volverlo hacer personalmente a cada conocido, así que, cada vez que me acercara para saludar a alguien, trataría de entablar una conversación, y si ese alguien ignoraba a Dimitri, enseguida lo abandonaba; ese sería mi plan. Las primeras en saludar fueron a mis dos amigas, Eloísa y Andrea; fueron las primeras a quien me les acerque y agradecí que estaban las dos y cerca después de lo de papá; tenía que calmar las ganas de seguir derramando lágrimas de felicidad y quien mejor que mis amigas para darme ánimos. Al momento de ace

