Capítulo 37. VICTORIA SANTANDER. En mi vida había llorado tanto, toda la noche para ser exacta; llegue a calmarme cuando sentí un dolor punzante en mi vientre, por instinto me lleve mis manos a esa zona y comencé a dar suaves movimientos a su alrededor; masajee por un largo rato hasta que me di de cuenta que le hablaba a mi barriga; ese preciso momento fue perturbador y por unos segundos, sentí un bloqueo en mi garganta; debía reconocer mis cambios o perdería la poca cordura que me quedaba; ya era una realidad, estaba preñada y yo no era una “perra maluca”. Los licántropos “todo” lo hacemos por instinto; entre otras cosas, no importa como una hembra haya concebido a sus cachorros: con amor, por sexo o como en m

