La directora nos ofreció su auto para ir a casa, sin embargo, papá no aceptó. Sin insistir se marchó escuché antes de irse que le hablaba a papá muy bajito: –Pueden tomarse la semana los tres, yo estaré al pendiente. –Gracias.–Papá continuaba con los brazos caídos hacia los lados de su cuerpo, la mirada perdida en el sueño. –Referente a lo que Lourdes me pidió… –Olvídalo.–Papá la miró y rotundamente negó con la cabeza. –Aun así iré hablar con ustedes a semana próxima. –de antemano te digo que la respuesta es no Nilvia. –Sabes que era lo que ella quería.–La directora le hablaba dulcemente, Emanuel y yo los mirábamos tomados cada uno de una mano de papá. –Hablaremos luego, gracias por

