XANDER Magnus se mueve de un lado a otro por el pasillo afuera del laboratorio. Dejamos a nuestros cachorros dormidos hace un par de minutos atrás, bajo el cuidado de la señora Ewa. Lev está adentro ayudando a Larissa, que por fortuna llegó muy rápido siendo acompañada por las mismas enfermeras que estuvieron en mi operación y desde entonces han estado trabajando sin descanso. —Cariño, basta ya — me detengo frente a él y apoyo las manos en su pecho, frenando su ataque de pánico —. Estará bien, todos ellos lo estarán. No tienes que ponerte nervioso. —Desde hace media hora que están allí y aún no escucho nada — murmura, dando miradas hacia la puerta cerrada —. El olor de la sangre de Fred me tiene aterrado. —Lo sé, pero la doctora Larissa es muy buena en lo que hace — sostengo sus mej

