Alekséi —¿Magnus? ¿Eh? ¿Estoy soñando? Porque si es así, esa dulce y tierna voz, quiero que me siga haciendo compañía. Vamos, Alekséi, concéntrate. Imagina, sus pequeños ojos color azul que brillan intensamente bajo cualquier luz, sus hermosos pómulos definiendo su rostro afilado y atractivo, su nariz de botón y sus labios... Ah, esos labios que tan loco me tienen. —¿Cariño? Oh, sí. Ahí está de nuevo. Ahora imagina su estrecha cintura, son contorneadas piernas con esos gruesos muslos, sus delgados brazos con esas adorables manos y dedos tan suaves cuando te acaricia, su espalda firme y aterciopelada, terminando en esa perfecta curva que me lleva hacia su redondo y esponjoso culo que me gusta apretar y masajear a mi antojo. —Cariño, despierta ya. Abro los ojos de golpe y caigo

